CARTA PÚBLICA A LA MADRE TIERRA

.

CARTA PÚBLICA A LA MADRE TIERRA

Madre Tierra,

Te escribo esta carta pública para que al ser leída por otras mentes humanas, sus vibraciones se sintonicen con la vibración que estoy generando ahora. Así ayudarán con sus corazones para comunicarme contigo de manera más hermosa.

Yo no me volveré nocivo como se volvió nocivo Galileo cuando llevó su ciencia al centro de la lucha, renunciando luego al combate. Yo si lucharé por las ideas que creo justas y necesarias. Machacando y rumiando, continuamente repitiendo lo que ha sido aprendido por experiencia mística del espíritu y por cultivo científico del intelecto, lo que nace entregar al mundo con todo el corazón.

Nosotros, tus hijos e hijas, hemos tomado la ciencia occidental como nuestra verdad universal. Ahora ha llegado el momento de revolucionar eso otra vez. Quizás no sea yo el más apropiado, quizás no tenga lo que se necesita, pero aquí estoy sin saber cómo he llegado a esta lucha y aún así, no me detendré. El impulso fue dado por tí en mi corazón y la fricción no existe ahora en mi mente. Tu iluminación brilla como faro guía en el camino. Mi cuerpo eres tú y lo sostengo como tú nos sostienes a todos.

No se trata de que la ciencia moderna no nos sirva ni que haya que descartarla, botarla a la basura para volver al medioevo. No, lo que pasa, Madre Tierra, es que esta ciencia es muy potente, es muy veloz. Lo que esta ciencia produce es muy impactante para tus ecosistemas, es muy alienante para nuestras mentes humanas, nos separa de tí.

Se trata es de balancear esta potencia, esta velocidad, estos conocimientos y productos científicos. Balancearlos con el amor que tú nos das, Madre. Tu amor es vida, el que ama como tú, crece; quien es amado por tí, florece. Tu amor, Madre planetaria, es un amor tan puro y tan perfecto, tan natural, tan potente...

Madre, no te defraudaré. No descansaré hasta ver a tus hijos liberados del yugo impuesto por nosotros mismos. Ese yugo que nos descontextualiza y nos hace descontextualizarlo todo. Ese yugo invisible que nos individualiza en nuestro ego. Que nos controla y nos hace controladores compulsivos, manipuladores. Ese yugo que nos hace destruirte, Madre Tierra.

Ayúdame, ayúdanos. Madre de todas las criaturas que han pasado por este Planeta. Hemos alterado tu forma de ser, te hemos sacado de quicio y tus huracanes y tus volcanes desbocados nos caen encima atropelladamente.

El origen de nuestra conciencia donde nacen nuestras ideas, esa interface mística entre el Gran Espíritu y nuestro espíritu individualizado, no está afinada. Los elementos elementales no están en su lugar cardinal. No estamos armonizando, estamos dominando.

Madre, "La historia de la humanidad no es sino la biografía de los grandes hombres", y yo pienso, pues, si la humanidad está donde está al borde de su propia extinción y ha hecho los desastres que ha hecho, ¿será en parte por culpa de estos grandes hombres?. El momento ha llegado de empezar a bajar la ciencia moderna occidental de su pedestal y ponerte de regreso a tí, Madre Tierra, en su lugar.

¿QUÉ TE FUMASTE, PARIENTE????

Bonita reflexión, my friend. Solamente para salir de duda: ¿Qué te fumaste, pariente? ¿Un DERBY vencido? ¿Un charuto de álamo mezclado con maca? ¿O te mascaste solito una tonelada de coca en ayunas?

"La inteligencia es limitada. Pero la estupidez humana es ilimitada"