El alter de Evo Morales Ayma: El resurgir de un viejo “intelectual aymara”
El alter de Evo Morales Ayma: El resurgir de un viejo “intelectual aymara”
“100.000 fuegos”
Víctor Hugo Cárdenas, Vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, durante el gobierno del MNR-MBL-UCS-MTKL (1993-1997), desde hace algún tiempo (2007) está volviendo a la arena política nacional. El retorno de este “intelectual aymara” a la política no es pues una casualidad sino un calculado juego de estrategia política.
El 22 de enero del 2006, Evo Morales Ayma fue posesionado como el sexagésimo quinto Presidente de Bolivia. Llegó al más alto poder estatal después de obtener el 53,7% de preferencia electoral, lo que permitió su elección directa y sin necesidad de ninguna coalición partidaria.
Este importante hecho histórico evidencia la magnitud de la crisis en la que se encuentran las clases dominantes “tradicionales” y “modernas” de Bolivia, las que no han entendido para nada cómo es el país ancho, extenso y de múltiples pisos ecológicos, al que además desprecian profunda y militantemente. Al final, solo ellos son los “culpables” de la elección de Evo Morales Ayma[1].
La ceguera de las elites de poder (políticas, sociales, culturales, militares y económicas) está enraizada, histórica y socialmente en el racismo, intolerancia, autoritarismo y corrupción que niega y esquilma impunemente a los “otros” distintos a ellos. Ni sus intelectuales, con los que siempre han contado y estructurado densas redes de interdependencia, no han podido aportar casi nada en la comprensión de cómo es “Bolivia”, de nada ha valido hablar de manera rimbombante de lo “abigarrado”, el “multiculturalismo”, lo “pluri-multi”, los “dos mundos”, la “Bolivia profunda”, la “caterva” y otros calificativos, que al final solo evidencian limitaciones y pobreza explicativa e interpretativa de tan osados intelectuales.
En ese contexto, desde el mismo momento que se conocieron los resultados electorales de diciembre 2005, se generó un coro de voces y rumores, de cómo era posible que alguien que ni había acabado la secundaria podía ser Presidente de Bolivia. Nos guste o no, las cosas así son ahora. Evo Morales Ayma no ha cursado la universidad y por lo mismo no tiene título académico que lo “constituya”.
Otros aspectos que molestan y desestructuran seguridades personales y sociales son los discursos radicales de Evo Morales Ayma, su soberbia y desprecio profundo a los que lo desprecian, sus representaciones histriónicas y arrolladoras en la televisión y actos públicos, la adopción de algunas medidas gubernamentales no muy radicales, la permanente convocatoria a los movimientos sociales para corregir conductas políticas de sus oponentes, el poder de repartir cheques impunemente, el demostrar que se pueden hacer cosas sin necesidad de romper con el capitalismo, el reconocimiento por parte de algunos gobiernos y en particular los medios televisivos internacionales, su candidatura a premio Nóbel de la Paz, su alianza política con Chávez y Castro, sus vuelos permanentes en helicóptero a donde mejor le place, sus constantes partidos de fútbol y goles, su campaña internacional en contra al veto a la altura de La Paz, su vocación de trompetista de carnaval, su solterío y vocación de solterón libre, su participación sui generis en actos de importancia global (Naciones Unidas), sus bravuconadas contra la Iglesia Católica y Prefectos, las acciones legales a sus oponentes políticos, el juicio a los magistrados de Corte Suprema y, particularmente, la popularidad de la que goza entre las personas “originarias”de las áreas más pobres de Bolivia (es para ellos su “Tata”) y entre alguna gente de clase social media y alta, que no pierde la oportunidad de “trabajar” con él.
En ese escenario de hechos, que se vienen dando desde enero del 2006 al presente, se está impulsando la vuelta de Víctor Hugo Cárdenas (el primer Vicepresidente indígena y colaborador vocacional y sumiso al Gonismo) a la arena política nacional. El retorno de este “intelectual aymara” a la política no es pues una casualidad sino un calculado juego de estrategia política y por lo mismo un juego de poder y reconquista del Estado.
Por lo dicho, el retorno de Cárdenas no es una empresa personal, familiar o “comunal” sino una gestión bien orquestada por los tradicionales círculos de interés y presión, ahora desplazados del poder estatal. Los grupos de interés están articulados entre ellos y por ahora parece que están actuando unidos. En los mismos participan grupos de presión como los comités cívicos de la “Media Luna”, particularmente el de Santa Cruz; los prefectos de la misma parte de la luna, en especial el de Santa Cruz; “intelectuales” contrarios y no considerados (despreciados) por el gobierno de Evo Morales Ayma; empresarios privados de todo el país; instituciones como el PNUD y organismo de cooperación internacional; muchas ONGs de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz; fundaciones nacionales e internacionales; la Iglesia Católica y su basta red de parroquias e instituciones educativas que controlan; algunas universidades del sistema público; los medios de comunicación televisivos y escritos. ¿La Embajada de los EE.UU. estará metida en el entuerto?
El principal argumento de estas redes de poder en desgracia, es que para hacer frente a Evo Morales Ayma y su gobierno es un requisito imprescindible la construcción y resurrección de alguien que teniendo “rostro” indígena sea “mejor” respecto a Morales Ayma. Siendo esta la conclusión más importante, las redes de poder que aman el Estado han caído en cuenta que para enfrentar a Morales Ayma, no será posible con un “blancoide” urbano, y peor si es de Santa Cruz u otra parte de la Media Luna. Esta consideración también vale para los conspiradores “blancoides” del propio gobierno del MAS.
En ese entendido, lo primero a construir es una caricatura de Evo Morales Ayma, denotando sus debilidades y sobredimensionando sus errores, para al final construir un perfil sintético que más o menos han delineado así: “Indio ignorante e inculto, poco educado y leído, irrespetuoso y arrogante con las sacrosantas instituciones como la Iglesia Católica y el poder judicial. Al final el bárbaro incorregible, rebelde y peligroso”.
Entonces, como acción moralizadora, debe emerger su inquisidor, su opuesto, que tenga los atributos pertinentes: “Un intelectual titulado, consultor internacional y profesor universitario en lo posible, un cosmopolita a la fuerza, un conferencista reconocido y amigo de los ´medios´, una persona bien ´educada´ y respetuosa, un elegante caballero sonriente y amigable y, especialmente, alguien dispuesto al servilismo más repugnante”.
En esa perspectiva política es que se puede entender la amplia cobertura que se brinda a Víctor Hugo Cárdenas. Las redes de poder han dado marcha a su plan. La orquestación para construir ese “nuevo” liderazgo ha empezado y continuará sin titubeos. Pero antes es importante ir eliminando posibles contendientes, como René Joaquino (alcalde de la ciudad de Potosí), el que impulsado por las mismas redes de poder ya empezado una campaña electoral precoz, al final Joaquina solo es un fusible a quemar, está siendo utilizado para abrir el camino a Cárdenas, como lo fue antes cuando pretendía ser el acompañante del MNRismo. ¿Qué estarán haciendo el Mallku, Veliz, Fabricano y otros dirigentes “originarios”?
Cochabamba, 17 de octubre de 2007
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