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Estados plurinacionales y Constituyente (x Boaventura De Sousa Santos)

By Reenvio
Creado 09/05/2008 - 09:44

Estados plurinacionales y Constituyente

Boaventura de Sousa Santos

ALAI AMLATINA, 08/05/2008.- Ecuador, en el momento actual se
caracteriza por el hecho de que las fuerzas progresistas asumieron la bandera planteada por el movimiento indígena en la década de los 90 para la elaboración de una nueva Constitución que reconozca la diversidad de
una manera profunda a través de la plurinacionalidad. Los avances en los
últimos 20 años han permitido pasar de la invisibilidad a la
visibilidad, de la resistencia a la propuesta y ahora de la
interculturalidad a la plurinacionalidad. Es importante tener en cuenta
esto para analizar el actual proceso constituyente.

La Constitución es simplemente un papel que ha sido fuente de
frustración durante mucho tiempo. Varios derechos han sido incluidos
pero los pueblos continúan siendo excluidos, empobrecidos,
invisibilizados y oprimidos. Estamos ante un nuevo tipo de
constitucionalismo que implica un proyecto político de país diferente,
otra forma de cultura, de convivencia, de territorialidad, de
institucionalidad del Estado.

Se trata de un período nuevo, interesante pero muy difícil ya que
existen muchos enemigos internos y externos que están muy bien
organizados. Lamentablemente las fuerzas progresistas no se organizan
tan bien como sus opositores. El actual modelo de Estado es
homogenizante porque implica una sola nación, cultura, derecho,
ejército
y religión. Esta idea de homogeneidad predomina en las cabezas de las
élites, de la cultura y hasta en las fuerzas progresistas que son o
pueden ser aliadas de este proceso. De allí la importancia de defender
otro tipo de unidad en la diversidad que no sea simplemente aceptada
sino celebrada. La unidad no tiene por qué ser homogénea y tampoco la
diversidad tiene que ser desintegración. Estos son los retos que debe
enfrentar la nueva Constitución para que efectivamente el actual
proceso
político implique una importante ruptura con el colonialismo que no
terminó con las independencias. Las diversas iniciativas políticas que
están emergiendo en el continente solo pueden ser entendidas
reconociendo la existencia de un profundo racismo en la sociedad. Por
ejemplo, no podemos entender los conflictos en Bolivia sin antes
recordar que para sus élites un indio es solo un indio y no conciben
que
haya llegado a ser Presidente porque según ellos no es competente. Si
revisamos la historia recordaremos que en la Colonia creían que los
indios no tenían alma y fue un Papa en 1537 quien tuvo que reconocer
que
sí la tenían. Han tenido que pasar 500 años, un proceso histórico muy
largo para que un indio sea elegido democráticamente.

En Venezuela también existe racismo, basta observar muchas de las
críticas lanzadas contra el Presidente Hugo Chávez que lo tildan de
macaco y de no pertenecer a las élites blancas de la sociedad
dominante.
De allí la importancia del reconocimiento de la continuidad del
colonialismo y de que en el proceso constitucional, la
plurinacionalidad
es un acto de post-colonialidad que rompe con la herencia colonial. La
independencia fue dada, concebida, conquistada por los descendientes de

los colonizadores no por lo pueblos originarios; es decir, no fue
realmente descolonizadora. En África sucedió todo lo contrario, las
independencias se dieron por los territorios, por los países a los
pueblos originarios con excepción de Sudáfrica que conquistó su
independencia a mediados de los años 90.

Este nuevo tipo de constitucionalismo es importante pero no es
exclusivo
de América Latina. En el mundo existen varios países como Canadá,
Suiza,
Bélgica y España que se reconocen como plurinacionales. No se entiende
entonces por qué el drama, el enfrentamiento y las dudas. En una
reunión
de SENPLADES (Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo) a la
cual fui invitado les preocupó que la plurinacionalidad desintegre y
destruya el país, como también a un periódico de gran circulación en el

Ecuador, y les expliqué por qué no deben tener miedo. Primero, la
plurinacionalidad tiene como objetivo descolonizar el país debido a esa

profunda herencia colonial. Segundo, exige otra concepción del
territorio y del manejo de los recursos naturales. Es allí donde surgen

los temores respecto a la propiedad de la tierra, el manejo de los
beneficios y las ganancias que producen los recursos naturales.

Este proceso político significa una nueva visión de país, una
refundación del Estado ecuatoriano. Bolivia y Ecuador están inventado
otro tipo de Estado, uno moderno que amerita nuevas instituciones y
nuevos territorios con un marco político diferente que permita pasar
del
discurso a la práctica y que los cambios se reflejen de una manera
visible.

La plurinacionalidad es un acto fundacional o de refundación del Estado

y todos los actos fundacionales son transicionales. Pasar de las viejas

estructuras a la construcción de nuevos estados es un proceso de
transición que no es únicamente político sino cultural y que puede
provocar enfrentamientos como está sucediendo en el Ecuador y Bolivia.
Son choques sobre la memoria entre aquellos que no pueden olvidar y los

que no quieren recordar. Esta confrontación que no es solo política
sino
también cultural exige construir otro tipo de memoria.

El nuevo modelo de Estado, implica una nueva institucionalidad, otra
territorialidad pero también otro modelo de desarrollo. De allí la
importancia de las concepciones indígenas que están ganando terreno
porque van más allá de las reivindicaciones puramente étnicas. Hoy en
día el punto de vista de los pueblos indígenas es importante en el
continente y no solamente para ellos sino para todo el país porque el
actual modelo de desarrollo está destruyendo los recursos naturales, el

medio ambiente, contaminando el agua, particularmente en el Ecuador
como
es el caso de la Texaco que durante 30 años causó pobreza, destrucción
ambiental y contaminó las aguas.

Este es un viejo modelo y posiblemente las palabras “de desarrollo” no
sean las más adecuadas. Por qué entonces no utilizar la palabra
“revivir” que tiene una connotación mucho más profunda y que da cuenta
de una relación diferente con la Pacha Mama. El concepto de Naturaleza
es muy pobre comparado con el de Pacha Mama, que es más profundo y rico

porque implica armonía y cosmovisión. Los indígenas colombianos suelen
decir “El petróleo es la sangre de la tierra, es nuestra sangre,
nuestra
vitalidad, si nos sacan la sangre nos matan”. Esta concepción que para
los pueblos indígenas resulta muy natural empieza a tener otra
aceptación. No solamente está en juego una crisis del capitalismo sino
la supervivencia de la humanidad si se mantiene el actual modelo de
desarrollo.

Este acto refundacional tiene una enorme potencialidad para el
establecimiento de relaciones más amplias y el movimiento indígena
tiene
que estar preparado para la construcción de nuevas alianzas. Se trata
también de otro modelo de democracia porque la actual es muy excluyente

porque ha marginado a las grandes mayorías de la mesa de las
negociaciones y de las decisiones. Por tanto, es necesario democratizar

la democracia con nuevas formas de participación más incluyentes que
bien pueden ser de origen occidental como la democracia participativa o

de origen comunitario como las formas indígenas. La Constitución
boliviana, por ejemplo distingue entre democracia representativa; y,
democracia participativa y comunitaria.

La democratización de la democracia va acompañada de otro proceso
interesante que es el de la ciudadanizacion de la ciudadanía, es decir
la ampliación de la ciudadanía a formas de ciudadanía intercultural con

diferentes formas de pertenencia. Cuando me preguntan si la
plurinacionalidad puede poner en peligro la unidad del país yo respondo

rotundamente que no porque esa ha sido mi larga experiencia con los
movimientos indígenas de este continente y que básicamente muestran dos

cosas. Los pueblos indígenas son originariamente transnacionales como
es
el caso de los aymaras, quechuas, mapuches que fueron divididos en
varios países y ahora son chilenos, argentinos, peruanos, ecuatorianos
o
bolivianos. Se reconocen simultáneamente con su identidad nacional
indígena y también con la ciudadanía de su país. Han guardado además
lealtad a sus países en guerras fronterizas participando con mucha
valentía en los ejércitos nacionales. Un ejemplo de esta doble
pertenencia podemos observar en Canadá, por ejemplo, en donde no es lo
mismo ser canadiense para un blanco que para un indígena, sin embargo
todos son canadienses de una manera muy distinta.

Existen varias maneras de pertenencia y por tanto formas de
convivencia.
La unidad en la diversidad es una nueva solidaridad social que puede
tener un impacto muy fuerte en los territorios y recursos naturales.
Pueden producirse enfrentamientos pero en las rupturas también existen
continuidades. Por ello, es importante que estos conflictos sean
manejados dentro de un marco pacífico y democrático.

Pasar de la interculturalidad a la plurinacionalidad es un salto muy
largo pero también en esto se da una continuidad. La actual
Constitución
Política del Ecuador establece las circunscripciones indígenas pero
lamentablemente no fueron reglamentadas.

Cuando me insisten en el riesgo de que la plurinacionalidad pudiera
resquebrajar la unidad nacional me pregunto, ¿Dónde están las pruebas,
los resultados de estos fenómenos? Por el contrario, los agronegocios y

grandes latifundistas de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia que
plantean
el separatismo, ellos sí constituyen un grave peligro para la unidad
del
Estado. Por tanto, la desintegración no viene de los pueblos indígenas.

El objetivo de la plurinacionalidad no es solamente la idea del
consenso
sino del reconocimiento de las diferencias, de otra forma de
cooperación
nacional con unidad en la diversidad. Es un acto de justicia histórica
que no puede ser resuelto como un tema de geometría de la democracia
representativa. ¿Cuál es el porcentaje de indígenas en este país 30,
20,
7 mil personas? Cuanto más pequeña es la cantidad demuestra el nivel de

exterminio y por tanto, la plurinacionalidad tiene que ser más
profunda.
Un reto para la institucionalidad es compatibilizar la igualdad con la
diferencia. Es difícil pero no imposible.

(Editado por Lina Cahuasquí)

- Boaventura de Souza Santos es profesor de la Universidad de Coimbra
(Portugal). Intervención magistral realizada en el Encuentro
Internacional “Pueblos Indígenas, Estados Plurinacionales y Derecho al
Agua”, Quito, 12-14 de marzo del 2008.


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