CAMIRI

Camiri:
Muy peculiar ciudad, por muchos factores, historia, cultura, sociedad y ambiente, ahí sentí el calor chaqueño, plenamente y con al menos cinco sentidos, pues no podía ignorar; un calor que se ve, arrojar sombra.

Una de de las tantas escenas recurrentes que me quedo grabada, es la de ver a los oriundos de la región acercarse a las puertas de casa y recibir una sospechosa exclamación incomprensible a mí:

- ¡Vaety kori poty! y Acto seguido, retomar el camino con relativo resultado, evidenciado por el paso lento y acongojado o animadamente porfiado. Jamás olvidare esa frase, con seguridad la escribo mal, pero; lo que me explicaron, lo recree con algo de chispa: “¡vete que estoy k'ara poto!”, no son extraños términos quechuas o aymaras en el repertorio chaqueño; como q'ara - cunca, q'oto, t'uku - t'uku, ch'ipa, ch'ila, y tantas, por razones demasiada obvias.

La escena a la que hice referencia, natural para el habitante, acostumbrado de ver al oriundo de la región relegado al rol de pedir limosna, acopiar sus desechos, o realizar tareas para mano de obra despreciable.

Maldad, individualismo, ostentación, petulancia o oscurantismo, el fenómeno social de todos los rincones de Bolivia, pero en unos con más contraste, se lo nota más o carga la irracionalidad.

Mucho tiene que ver el auge del petróleo como otro recurso natural, y en otros ámbitos, que no favorece a sus habitantes y estantes, sino a los centros metropolitanos donde se despilfarra la real riqueza. Camiri pudo tener mucho antes Universidades, campos deportivos, salones de cultura y artes, calles plazas y viviendas dignas. Pero no los tuvo, por que su clase dirigencial fue honesta y mansa en demasía; o ha estado mareada por las virtudes de la “explotación capitalista”; aun a pesar de puntuales cumbres.

Si bien circuló dinero en el pueblo en formación, fueron las migajas, los gastos domésticos, no hubo la visión del desarrollo humano, la revalorización cultural y social. Sino la alineación, el snobismo y la petulancia, baste decir que sus técnicos y obreros dados a la vida libertina y lujuriosa, no hallaron oferta de moteles o prostíbulos de exigente pulcritud, sino reflejo tosco de la metrópoli y de agresión a las nativas de la región. No es extraño calificar este comportamiento como ¡cuñero! a diferencia del vulgar “cholero”. Para el sindicalismo me reservo otro espacio.

Los jóvenes al ver pasar una avioneta por los cielos de Camiri decían – ahí va el “chivo”- o gritarle -!“chivero!”- porque; la explotación petrolera capitalista, había desarrollo el “mecanismo” intrínseco de llevar “samaritanas” del amor y sexo, a los campamentos petroleros, y en despecho e ironía a los técnicos o trabajadores en campamento, relacionados con los cuernos de chivo.

Pero mas allá de lo anecdótico y la sutil ironía, acaso no es dramático que los ayoreos de zonas adyacentes, se quiten los ojos, para sobrevivir, de la caridad, o por otra parte, ver a algún filántropo extranjero, cazar aborígenes del chaco y pasearlos por las calles de Camiri desnudos, hasta el centro de “salvación”. Esto se ve y se ha visto sin retroceder mas de 10 años.

Corresponde púes, hacer una lectura de la realidad, este es el grado al que habríamos llegado como sociedad y por el que la historia nos juzgará.

Seguimos en el oscurantismo y caer en la barbarie, o remontarnos en la capacidad suficiente de comprender los problemas concretos y objetivos. En fin la realidad y transformarla objetiva y subjetivamente, revolucionar.

Esto es, romper las estructuras que sustentan este modelo agotado y en degeneración.

Los caminos alternativos son cada vez menos, y la respuesta más evidente, dado el pragmatismo que asumimos recientemente.

¿Acaso no se eligió la concertación en la constituyente para resolver nuestros problemas?
¿Quienes huyeron a este escenario y lo boicotearon sin propuesta alguna?

¡La derecha y los sirvientes de las transnacionales!

La lucha real esta en la definición violenta, entre los permanentemente detentores del poder y las mayorías empobrecidas, donde el sindicalismo he perdido protagonismo, y son otros los que llevan la batuta.

Es pues hora que el sindicalismo obrero, recupere el espacio histórico de clase social, que supera la lucha falsa de naciones, racial, o chauvinista regional, la solidaridad proletaria internacional ya ha gritado con su potente voz, cuando el eco de tres siglos aun se ha apagado.
¡Proletarios del mundo uníos!
A la que con razón, la barbarie fascista vio como fantasma.

Camiri como el resto del continente, debe conocer la hacienda tecnificada y altamente productiva, hallar sus vocaciones productivas renovables, industriales y no solo la mono producción extractiva del petróleo, el campesino originario o no originario, debe conocer y acceder a la cultura universal y hacer de sus culturas ancestrales expresiones de valor universal, que diferencia se advierte en pueblos cultos de Paraguay y Uruguay donde valoran al guaraní, al quechua, aymara, charrua y tantos que desaparecen por la barbarie a la que tontamente sabemos servir.

Los originarios, campesinos, obreros y clases medias del campo, el campamento y las ciudades tenemos un enemigo común, que se disfrazan de cívicos, o se ocultan en el sentimiento regional.
Este gobierno es producto de las luchas sociales de allá y acullá, del llano, el valle, el chaco y altiplano, NO de un partido. Y es nuestra obligación sacarlo de sus errores y debilidades, para satisfacción de todos y fortalecer la economía nacional.