¿Por qué morir por una mentira?

¿Por qué morir por una mentira?
Este abril podría ser el último mes de vida de muchos bolivianos, especialmente de los jóvenes. Pero ¿por qué van a morir? ¿Acaso las autonomías ofrecen solucionar los grandes problemas del país como la cuestión marítima; la deuda externa; la falta de industrialización, de ciencia y tecnología (11); nuestra eterna dependencia de la exportación de materias primas; la falta de seguridad social, el retroceso de los derechos laborales y la existencia de amplias regiones donde no están vigentes, justamente en los departamentos autonomistas; el problema de la salud que los prefectos creen solucionar sembrando de hospitales; de la dependencia económica del narcotráfico; la corrupción, la burocracia, etc…? ¡Nada de eso!. La mayor parte de estos temas ni se mencionan y cuando se lo hace, -como la industrialización en el Estatuto-, solo es una mención nunca un planteamiento. Esto quiere decir que todo lo que está en el fondo es el deseo de los patrones de asaltar las riquezas que tienen bajo sus latifundios y mantener sus propiedades.

Uno de los argumentos con que han seducido a la población es el "maldito centralismo" o "centralismo secante" del Estado, al cual le atribuyen todos los males. Pero ¿quién ha gobernado ese centralismo?. Fueron ellos; los que encumbraron la dictadura del General Banzer en 1971 y desde entonces han sido parte esencial del poder central. Y han utilizado el poder central para ubicar las tierras, los bosques y otros recursos, para adueñarse de ellos en forma fraudulenta; para conseguir créditos; y para que no les cobren, como los créditos algodoneros que fueron traspasados al Tesoro para que los pague el pueblo; para obtener subvenciones, rebajas, exenciones, liberaciones y facilidades ilegales de importación y exportación. Su situación privilegiada en el Estado les ha permitido frenar el desarrollo y la aplicación de la legislación laboral al área rural y muy especialmente en la media luna, gracias a lo cual han mantenido hasta el día de hoy regímenes de trabajo inhumanos, uno de ellos basado en el endeudamiento eterno de sus trabajadores. Esto es que sin el Estado central ellos no serían nada.

Un factor que tuvo gran importancia para el poder actual de los terratenientes fue el neoliberalismo. También este fue implementado a través del Estado central y tuvo como efecto ahondar el carácter primarista de nuestra economía, y por ende el fortalecimiento de los terratenientes y una mayor concentración de la tierra. La presión que los mismos terratenientes crearon sobre la tierra generó un movimiento social cuyo poder fue creciendo hasta convertirse en uno de los factores decisivos para la caída del gonismo en octubre del 2003. Las dificultades de los sucesivos gobiernos para lidiar con este movimiento y los otros, les llevó a gritar cada vez más fuerte por la autonomía. Es decir que una de las causas del autonomismo fue el crecimiento amenazante del movimiento popular, no el centralismo. Como vieron que el sector más fuerte del movimiento estaba en la parte alta del país, y que además podía contaminar a sus peones, largaron su campaña racista, contra esta población. En este marco, adoptaron la autonomía como una nueva fórmula para destruir el movimiento popular partiéndolo en etnicismos, regionalismos y resentimientos.

Debe notarse que los oligarcas de la media luna no están solos. No es raro que ningún empresario de otros departamentos del país se haya pronunciado contra las autonomías. En estos días la oligarquía minera ya ha comenzado a inducir las demandas autonomistas en Potosí, lo cual ha coincidido con la realización del Congreso de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, donde uno de los temas más discutidos fue la nacionalización de las minas, por ello es natural que la oligarquía minera y los acaparadores improductivos de concesiones mineras (contra los cuales el gobierno no ha tomado ninguna medida) adopten la autonomía para dividir a los mineros y sustituir su tradicional identificación con los problemas de alcance nacional, por una mentalidad fijada en localismos, etnicismos y regionalismo.

Por boca de los terratenientes, hablan las petroleras

Latinoamericana, durante el siglo pasado, adquirió una valiosa experiencia en la lucha contra las petroleras que la puso a la vanguardia de las nacionalizaciones. Una lección central de esa experiencia, según el Gral. Mosconi es que: "Dos organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan intereses antagónicos, destinados a vivir en una lucha de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatista". Por ello Mosconi llegó a la conclusión de que el país no podría nunca asegurar su riqueza petrolera si no establecía el monopolio estatal íntegro de la cadena productiva petrolera. Otro luchador petrolero, Enrique Mariaca, en 1966, expuso las razones políticas de las desventajas de la organización fiscal frente a las petroleras, sosteniendo que lo peor con la presencia de las transnacionales petroleras es que se constituyen en un super-estado; se apoderan de la vida política e institucional del país, penetran los medios de comunicación, los partidos políticos, las organizaciones de empresarios y ejercen un gran poder de corrupción.

Estas lecciones han sido lamentablemente ignoradas en Bolivia. En tiempos del neoliberalismo, las petroleras no tenían ningún contrato legal (12), solo un acuerdo privado con el gobierno, en virtud del cual explotaron los hidrocarburos por varios años. Con el gobierno actual, estas empresas ya tienen un contrato aprobado por el Congreso; pero esto se hizo sin esperar los resultados de las auditorias en curso a las empresas. Tampoco se tomó en cuenta la explotación que realizaron ilegalmente por varios años.

El costo de esta política ha sido muy alto para el gobierno pues, las empresas, como advirtió Mariaca, se apoderaron de la vida política e institucional del país, penetrando los medios de comunicación, los partidos políticos, etc… y se han constituido en el peor enemigo del gobierno y del país. Para peor, se cometió el grave error de no refundar YPFB ni la Corporación Minera de Bolivia para hacer contrapeso a las petroleras y a las mineras. Una de las consecuencias es que el abastecimiento del mercado interno de combustibles depende de las compañías.

Esto es el eje Colombia – Santa Cruz

El 3 de abril, en la presentación de su programa de gobierno, el Prefecto de Santa Cruz puso la demanda cruceña en la misma línea de las protestas del agro en Argentina (13). Este hecho refleja el impacto del neoliberalismo en Latinoamérica que ha llevado a la reprimarización de su economía, y por tanto al crecimiento y fortalecimiento de sectores como el de los terratenientes, los cuales, por las características y de su producción ya vienen aliados a las transnacionales financieras, las del agro, y las relacionadas con la monstruosa red de infraestructura vial y energética de la IIRSA. La importancia de los terratenientes es tal que se han constituido en uno de los pilares de la integración latinoamericana –la neoliberal- cuya columna vertebral es justamente la IIRSA. El poder que han adquirido los terratenientes puede limitar la soberanía o la autoridad del estado en las regiones de "su propiedad", e inclusive influir en la re-conformación de los territorios nacionales. De hecho el proceso de regionalización del continente de la dos últimas décadas tenía ese sentido y lamentablemente los gobiernos populares continúan implementando.

Es importante tomar en cuenta que los terratenientes o agroempresarios son los agentes económicos y por ende políticos de sus financiadores. Esto es evidente del paro de los terratenientes en Argentina, el cual aparte de la lucha por sus intereses económicos específicos, tuvo objetivos más amplios: castigar al gobierno por una serie de acuerdos comerciales con países latinoamericanos, entre ellos Venezuela (14), y por su actuación en el Grupo de Río, donde C. Fernández atacó duramente el unilateralismo en las relaciones internacionales, lo cual iba contra la política exterior de los EEUU y ahora también de Colombia.

Visto lo anterior, y tomando en cuenta la ya por demás obvia injerencia de los EEUU en la crisis boliviana, podemos comprender que la secesión de Santa Cruz podría convertirlo en un nuevo Guantánamo, como Kosovo donde los americanos construyeron una base militar visible desde el espacio, por su dimensión.

La situación que adquiriría EEUU en Santa Cruz le daría una influencia excepcional sobre una extensa área de grandes riquezas naturales (hidrocarburos, minerales, agua y biodiversidad), caracterizada por el predominio de terratenientes agroexportadores vinculados a las mayores transnacionales de transgénicos, y sobre la red de transporte e infraestructura más densa de la IIRSA. A partir de esta posición, EEUU podrá zarandear a los Países de la región, utilizando a los terratenientes y otros sectores "primaristas".

Para concluir, el problema de Bolivia es que las transnacionales petroleras, a título de autonomía, y en alianza con los sectores primarios mas retrógradas, están llevando al pueblo a una guerra fratricida. Mientras el pueblo se desangre, continuarán exportando el gas de Bolivia y los terratenientes, madereros, mineros, etc., exportarán lo suyo. Esto es lo que el Prefecto de Santa Cruz ha llamado la "exportación autónoma" que regirá a partir del 5 de mayo. La cuestión es: ¿Quién comprará los objetos robados a Bolivia? ¿Quién permitirá el paso de estos objetos robados por su territorio?.

Aquí es donde tiene que entrar en juego la solidaridad y el apego a la legalidad de los países latinoamericanos; más aún si quieren evitar que se constituya el eje Colombia-Santa Cruz. Las mayores esperanzas están en la solidaridad de los pueblos latinoamericanos y de sus organizaciones, para impedir el saqueo de Bolivia y el aprovisionamiento de los saqueadores desde el exterior.