José Luís Terranova*
En España a principios de este siglo se produjeron atentados sangrientos, que victimaron a más de cien inocentes, actos perpetrados por la banda armada ETA.
Diez mochilas cargadas con explosivos estallaron de manera coordinada en una misma mañana, en el interior de cuatro trenes, una de ellas explotó por la manipulación temprana que hizo un policía inexperto que se encontraba cerca, sin medir las consecuencias, arriesgó su vida y la de los ocasionales viajeros, sufriendo heridas de consideración y especialmente la audición.
Las investigaciones policiales dieron como resultado la localización de varios de los integrantes del comando terrorista, los que se suicidaron antes de ser detenidos.
Estas investigaciones también alcanzaron a los miembros de seguridad, más no, para establecer responsabilidades, más bien para asumir las malas experiencias y prevenir en el futuro acciones similares, sin embargo las investigaciones también develaron la actuación de ese policía bisoño, y por esa mala intervención luego de su tratamiento de sus heridas en un nosocomio, le esperaba un proceso en su institución por no dar cumplimiento a los procedimientos antiexplosivos, poner en riesgo la vida de otros ciudadanos y atentar contra su propia vida.
Que distinta es la mentalidad de las autoridades policiales un nuestro variopinto Estado Plurinacional, pues con bastante incredulidad vimos y escuchamos en los noticieros de La Paz, que a los dos policías de la Unidad de Bomberos, les otorgaron medallas al valor, porque fueron afectados con la carta-bomba en un edificio de la ciudad. Al respecto y más allá del drama humano y familiar que han tenido que atravesar, nos permitimos hacer las siguientes apreciaciones:
-Según las declaraciones de una testigo presencial los dos policías llegaron al edificio sin ningún tipo de protección personal, reglamentados para este tipo de situaciones.
-Subieron a la oficina donde se encontraba la carta bomba en forma apresurada, sin esperar al equipo especializado que llegó minutos después, cuando ya explosionó el artefacto.
-Se supone que siendo comandante de una unidad policial especializada, o tiene mayores conocimientos o en su defecto mayor experiencia en este campo, lo que le debería llevar a ser más juicioso y precavido en sus actuaciones, y no asumir actitudes que pongan en riesgo a su vida y la del oficial que lo acompañaba.
-Sabiendo que, las cartas-bombas son armas más pequeñas pero con mayor poder de destrucción; deberían tan solo aislar y acordonar el aérea de riesgo, a la espera del personal equipado para estas contingencias.
-La unidad de Bomberos dentro la institución verde olivo es considerada como unidad de castigo, ya que no reciben ningún bono ni perciben algún ingreso extra, por lo que sus integrantes están allí sin vocación de servicio, a la espera que sus jefes se olviden de sus tropiezos y les den otro cargo en una oficina mejor.
Haciendo una comparación pueril podemos indicar que esa actuación se asemeja a que una persona se enfrente a un león hambriento con un mondadientes; o a voltear una colmena de petos, semidesnudo.
Todos estos aspectos nos llevan a aseverar que el coronel Daza fue impulsado por su total exceso de confianza e impericia rayando con la estupidez, y por ese burdo y mal procedimiento ambos reciben una medalla que no les corresponde; por el contrario debían ser amonestados por su falta de profesionalismo e incompetencia. (En todo caso a la esposa de Fidel Surco que resultó más afectada deberían otorgarle la medalla a la curiosidad).
Pero como los bolivianos ya estamos acostumbrados a crear ídolos de barro, este hecho ya no nos debería llamar la atención…
HÉROES DE BARRO
Enviado por Anónimo el Vie, 30/10/2009 - 16:23.
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