Una respuesta a García Linera
INTERPRETA MAL A MARX PARA JUSTIFICAR SU ENTREGA A LA DEMOCRACIA BURGUESA
Para García Linera el "marxismo clásico" centró su atención sólo en el aspecto de la dominación de clase del Estado y perdió de vista a aquella otra concepción del Estado como "comunidad ilusoria" a la cual se refirió Marx en La ideología Alemana. Partamos señalando que el concepto de Estado como comunidad ilusoria está íntimamente ligado al de Estado como máquina de una clase contra otras. Es más, cuando el marxismo denuncia el carácter opresivo y clasista del Estado lo hace desmitificando la ilusión (una ilusión funcional al sistema burgués) de que éste sea un ente regulador y conciliador que se levante por encima de los intereses de los grupos sociales. Planteado así, es incomprensible la crítica de García Linera en contra de un supuesto reduccionismo conceptual del marxismo, que como vemos, es inexistente. Pero citemos el texto donde Marx hace alusión al concepto de "comunidad ilusoria": "por virtud de esta contradicción entre el interés particular y el interés común, cobra el interés común, en cuanto Estado, una forma propia e independiente, separada de los reales intereses particulares y colectivos y, al mismo tiempo, como una comunidad ilusoria, pero siempre sobre la base real de los vínculos existentes, dentro de cada conglomerado familiar y tribal, tales como la carne y la sangre, la lengua, la división del trabajo en mayor escala y otros intereses y, sobre todo, como más tarde habremos de desarrollar, a base de las clases, ya condicionadas por la división del trabajo, que se forman y diferencian en cada uno de estos conglomerados humanos y entre las cuales hay una que domina sobre todas las demás. De donde se desprende que todas las luchas que se libran dentro del Estado, la lucha entre la democracia, la aristocracia y la monarquía, la lucha por el derecho de sufragio, etc., no son sino las formas ilusorias bajo las que se ventilan las luchas reales entre las diversas clases" (La ideología alemana, p. 16)
¿Por qué García Linera está interesado en mostrar el concepto de comunidad ilusoria como una novedad teórica, según él, largamente ignorada por los marxistas? En su última intervención en la Conferencia de la CLACSO en Cochabamba, el vicepresidente insistió repetidas veces en la supuesta desatención de la izquierda revolucionaria (sic.) respecto a la democracia. Citó entre otros a Gramsci como uno de los pocos que atendió correctamente la cuestión de la democracia. Es precisamente aquí, cuando hablamos de Gramsci, donde encontramos el asidero de la concepción de García Linera. Los falsificadores reformistas (primero el stalinismo y luego su versión eurocomunista) de Gramsci, aprovecharon cierta ambigüedad del concepto de" hegemonía" de este marxista italiano para plantear que la clase obrera ante la imposibilidad de tomar de un solo golpe el poder en los países capitalistas avanzados, debe desarrollar un largo período para establecer una hegemonía cultural sobre las otras clases sociales para ganarlas a sus posiciones. Era, sin duda, una forma de defender el paso gradual y pacífico del capitalismo al socialismo. Los posmodernos, como Laclau, no hacen el menor esfuerzo por distinguirse de esta posición, salvo en el hecho de que ellos ya no están de acuerdo con sistemas "totalitarios" como el socialismo. El eje del planteamiento teórico de García Linera, mal escudado en el concepto de comunidad ilusoria de Marx, es el hecho de que las clases populares pueden usar el Estado, al que han arribado por medio de elecciones claro está, sirviéndose de él para construir su "hegemonía" sobre las otras clases sociales y obligarlas a asumir su "discurso". Toda una reedición posmoderna del planteamiento reformista clásico.
Ahora bien, cuando Álvaro García dice que la izquierda revolucionaria redujo la democracia "a un simple período de acumulación de fuerzas para preparar a las masas para la toma del poder", renueva una vieja, viejísima, discusión con el reformismo tradicional sobre el papel de la democracia. En Bolivia, esta discusión ha salido más enriquecida todavía con el planteamiento trotskista de la inviabilidad de la democracia burguesa en un país donde no se han desarrollado suficientemente las bases económicas y sociales para la plena dominación burguesa. García Linera está equivocado cuando cree que resaltar el papel de la democracia burguesa en un país como Bolivia posibilita la transformació n social, puesto que, como él mismo vive y vivirá en carne propia, todos los aspectos medianamente importantes de la política nacional no se resuelven en el Congreso Nacional con la fuerza de la razón sino con la fuerza de las barricadas en las calles.

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