Habrá una crisis del capitalismo cuyo epicentro estará en EEUU
Política
Óscar Ordóñez
Cambio
Wim Dierckxsens, experto holandés en globalización y capitalismo, llegó a La Paz desde Costa Rica para ofrecer unas conferencias bajo el título: Alternativas a la crisis económica mundial capitalista. Él estuvo en el país en el marco del IV Seminario Pensando el mundo desde Bolivia, auspiciado por la Vicepresidenci a del Estado.
Un grupo de estudiantes y docentes universitarios intercambió ideas y comentarios sobre su libro La crisis mundial del siglo XX. Oportunidad de transición al poscapitalismo.
Requerido por Cambio, Dierckxsens contestó con amabilidad las inquietudes que este medio le planteó.
–¿Por qué se dice que el capitalismo vive ahora una crisis?
–No es una crisis más, es una crisis financiera especulativa muy fuerte y la aparente recuperación de hoy es simplemente que los fondos de rescate han regresado a las inversiones especulativas.
Pronto va a haber un gran colapso de esos fondos y no habrá otra posibilidad de rescate para los bancos. Incluso ya se está hablando de la nacionalización de la banca en Estados Unidos. Yo veo que va a haber una crisis grande en la que el capitalismo va a sacudirse en sus cimientos.
–¿De qué manera esta crisis va a repercutir en América Latina?
–Las repercusiones no serán tan fuertes, porque el epicentro será en Estados Unidos. Pero es una crisis de recursos naturales, de petróleo. Eso beneficiará a América Latina. Estamos frente a una crisis que no será como en el pasado, sino algo más compleja que puede significar el fin de este sistema.
Será una oportunidad para América Latina de desconectarse de este mundo globalizado y buscar un proyecto propio más endógeno, que puede marcar pautas de que podemos crear paradigmas distintos de lo que es la vida.
–¿De qué manera?
–Yo creo que ahí las comunidades indígenas bolivianas tienen, en términos filosóficos, una enseñanza muy profunda: la tierra puede prescindir de nosotros, pero nosotros no podremos nunca prescindir de la tierra.
O sea, que la relación hombre-ser humano-naturaleza tiene que cambiar. Aprendamos la filosofía del mundo indígena. Ya es tiempo de que dejemos de ver a la tierra sólo como un objeto de explotación, sino hay que ser capaces de conservar nuestros recursos naturales.
–¿Cómo ve a la corriente política de izquierda en América Latina?
–La izquierda en América Latina ha luchado por la desconexión de la globalización. Ejemplos concretos de eso son las luchas contra el ALCA y el TLC en países como Bolivia, Venezuela y Ecuador, sobre todo, porque quieren un proyecto más endógeno. Esto, con la crisis que se avecina, va a llegar viento en popa. Este año, las exportaciones de los 15 países más fuertes han caído 30 por ciento. Eso quiere decir que el comercio internacional está contrayéndose.
–¿Cómo se traduce esto?
–Es un sálvese quien pueda. Las grandes potencias quieren salvarse como nación y, por lo tanto, invierten en la banca con la condición de proteccionismo.
Eso quiere decir que los países del sur no van a poder exportar lo que antes exportaban y no van a poder importar lo que antes importanban. ¿Qué nos queda, entonces? Hay que volcar la economía hacia adentro, pero ningún país puede vivir en la autarquía. Y como país sudamericano, hay que hacer lazos, crear alianzas con los vecinos.
Y el ALBA, de alguna manera, es esto y no sólo opera como mecanismo de la competencia, sino también a partir de la complementariedad.
–¿Cuál fue el papel de Estados Unidos frente al golpe de Estado en Honduras?
–Con la presente crisis que vivimos, Estados Unidos ve cada vez que más países latinoamericanos están en el proceso de desconexión (con la globalización). Y con la crisis social de Honduras, (EEUU) trató de cortar esos problemas con un golpe constitucional.
Y eso repercute en toda América Latina que rechaza esta medida, porque el día de mañana cualquier país de América Latina le puede ocurrir eso. Todos le dijimos ‘No’, en bloque en la OEA. Eso nos unió mucho más ante una amenaza de un nuevo golpe de Estados Unidos.
“Hay que volcar la economía hacia adentro.
Y como país sudamericano, hay que hacer lazos, crear alianzas con los vecinos”.
Una oportunidad de cambios profundos
El libro La crisis mundial del siglo XXI. Oportunidad de transición al poscapitalismo, escrito por Wim Dierckxsens, explica que “el proceso de tomar el destino de los pueblos en manos propias avanza en el continente”.
La acumulación del capital en los países de América Latina está demostrando, según este libro, que “está sufriendo fuertes sismos en los principales centros financieros”.
Este texto, disponible en todas las librerías del país, se divide en siete capítulos que hablan de las causas de la crisis mundial; la crisis como oportunidad de cambio para aquellos países que no tienen economías fuertes, como Bolivia.
El libro define y contextualiza la crisis ecológica; la transición hacia una economía estacionaria; la re-conexión de la economía de los pueblos, en la que se explican los beneficios del ALBA.
Por último, explica en cuatro pasos la transición al socialismo en América Latina en el presente siglo. La introducción de este texto –que no sólo está dirigido a los entendidos en economía, sino también a los interesados en historia– dice: “La crisis se puede ver como amenaza, pero también como oportunidad de cambio profundo”.
La obra de Dierckxsens indica también que la crisis económica de los años venideros se podrá comparar, sin ningún problema, con la gran depresión de los años 30 del siglo pasado, “y la superará con creces en términos de magnitud y escala internacional, fruto del proceso de globalización neoliberal”.

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