CORRUPTA FAMILIA PINOCHET DETRAS DEL LITIO BOLIVIANO

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DURANTE LA LARGA NOCHE PINOCHETISTA EL YERNO DE PINOCHET JULIO PONCE LEREU SE APROPIA DE SOQUIMICH

LA DICTADURA DE AUGUSTO PINOCHET SE CARACETRIZO POR LA ENORME CORRUPCION


Por: Rubén Andino
De: ARGENPRESS.

La privatización de empresas durante la dictadura de Augusto Pinochet provocó al Estado chileno una pérdida de 6.000 millones de dólares según el informe final de una Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, entregado el miércoles 20 de julio, a partir de datos aportados por la Contraloría General de la Republica.

El documento concluyó que el fisco entregó 15.888 inmuebles pertenecientes a Bienes Nacionales, de los cuales 11.000 fueron traspasados directamente a manos privadas durante el régimen militar.

Apenas el 20 por ciento de las tierras expropiadas durante la Reforma Agraria se mantuvo en poder de campesinos. La superficie perdida por el Estado a manos de funcionarios y terratenientes pinochetistas equivale a la suma de las regiones de Valparaíso, O'Higgins, Maule y Metropolitana.

La investigación parlamentaria estableció que 725 empresas, que estaban en manos del Estado en septiembre de 1973, fueron vendidas a un precio irrisorio, para ser controladas por grupos económicos que surgieron y se consolidaron durante la dictadura. El informe determinó que por la venta de sólo 30 empresas públicas entre 1978 y 1990, el Estado perdió más de 2.200 millones de dólares.

La Compañía de Acero del Pacifico (CAP) fue vendida en 105,5 millones de dólares, cuando su valor real ascendía a 811,5 millones de dólares, y la pérdida patrimonial en el caso de la Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich), alcanzó a 261,9 millones de dólares.

Julio Ponce Lerou, yerno de Augusto Pinochet, asumió la presidencia de Soquimich en 1980, con la misión de sanearla. Veinticinco años después, la empresa, que ahora se llama SQM, y que aún preside Ponce, aparece como líder mundial en los negocios de fertilizantes de especialidad, yodo y litio, con 20 filiales en diferentes países y utilidades por 184,9 millones de dólares en 2004. El negocio ha sido muy 'sano' para él.

JULIO PONCE EL YERNO DE PINOCHET SE APROPIO DE SOQUIMICH

En la madrugada del día 22 de julio, debido a un cortocircuito que se produjo en una línea de alta tensión ubicada en el trayecto del ferrocarril, cerca del puerto, comenzó el siniestro que de inmediato, afectó a la central telefónica de la empresa, extendiéndose rápidamente al resto de las oficinas, cuya construcción databa de las primeras décadas del siglo pasado y que se encontraban impregnadas de salitre.

El siniestro se generalizó muy rápido y pese a los esfuerzos desplegados por las distintas compañías bomberiles y a los recursos de la empresa, consumieron rápidamente los edificios donde se ubicaban la Gerencia, la Contaduría, el Tráfico, seguridad, Bienestar, la Carga Suelta y la Sección Aduana, destruyendo un verdadero patrimonio histórico y valiosa documentación.

En la ocasión se registraron actos realmente heroicos por parte de quienes eran funcionarios de la Empresas, que alertados por la sirena de Bomberos, se trasladaron rápidamente al sitio del suceso, para ayudar en lo posible a salvar algunos enseres, muy pocos, y a resguardar la vida de quienes combatían las llamas que a la postre, destruyeron todo.

Historia negra de SOQUIMICH y Ponce Lerou.

 

Cuando Julio Ponce Lerou, yerno de Augusto Pinochet, asumió la presidencia de la Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich) en 1980, con la misión de sanearla, la empresa perdía cerca de 20 millones de dólares al año, y sólo operaba la oficina salitrera Pedro de Valdivia.

Veinticinco años después, la empresa, que ahora se llama SQM y que Ponce aún preside, presume de ser todo un éxito: ?Líder mundial en los negocios de fertilizantes de especialidad, yodo y litio?, con 20 filiales en diferentes países y utilidades por 184,9 millones de dólares en 2004, según informa su página de Internet (www.sqm.com). El informe de la Cámara indica que Ponce inició su camino al éxito empresarial en 1974, como empleado público, en la presidencia de la Corporación Nacional Forestal (Conaf). En esa función se adjudicó miles de hectáreas de terrenos expropiados por el proceso de Reforma Agraria de los Presidentes Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende, y que fueron rematados a particulares.

En Soquimich lo acompañaban entonces su hermano Eugenio, en el departamento de ventas, y su viejo amigo Patricio Contesse, en el directorio, que se quedaron guardándole el puesto cuando tuvo que retirarse temporalmente en 1983, en medio de un escándalo cortesano por una acusación de enriquecimiento ilícito.

Al momento de su ?retiro? de la vida pública, Ponce era presidente de Soquimich y de la eléctrica Endesa, tras haber presidido, a veces simultáneamente, Conaf, la azucarera Iansa, las celulosas Arauco y Constitución, e Industrias Forestales. Además estaba en el directorio de la Empresa Nacional de Minería.
Hoy, Ponce sigue siendo presidente de la empresa que ayudó a privatizar en 1987, cuando regresó al cargo. Su amigo Contesse es el gerente general, y su hermano Eugenio, gerente comercial. Hernán Büchi, quien como ministro de Hacienda fue el director de orquesta de las privatizaciones, es hoy miembro del directorio de SQM. Según SQM, Ponce es copropietario de la empresa: ?El señor Julio Ponce y Norsk Hydro ASA, una corporación noruega, indirectamente controlan Sociedad de Inversiones Pampa Calichera S.A., que posee el 20,4% de las acciones totales de SQM (37,5% de las acciones serie A)?. Pampa Calichera fue inicialmente una empresa de ?capitalismo popular? creada con las prestaciones e indemnizaciones de los trabajadores. Otro socio de Pampa Calichera es Sebastián Piñera. Según el informe de la Cámara de Diputados, en Soquimich la pérdida patrimonial del Estado en la privatización alcanzó a 61,3 millones de dólares, en tanto que el lucro cesante se estima en 262 millones. Como bien dice la ?homepage? de SQM, ?nos hicimos cargo de la ?Q? para cambiarla para siempre?.

Más
A solicitud de varios amigos atinadores, que se mostraron interesados en este tema,aquí va la respuesta sobre las andanzas de este personaje, Julio Ponce Lerou, el yerno mas famoso en la década de los años 80 en Chile, que esquilmó a Corfo hasta donde pudo, y no satisfecho con esto, luego se apropió de la Sociedad Quimica y Minera Soquimich S.A.

La Corfo, fue creada a principios de los años 40, época que en Chile gobernaba el Frente Popular, su objetivo, tal como su nombre lo indica, estaba orientado a cumplir una función de ayuda a la Industria Nacional, precisamente, la idea era basicamente Industrializar el país, prestando apoyo en todas las Areas.

Esa función debió ser reorganizada y reestructurada con la vuelta a la Democracia, debido a que durante los 17 años de Gobierno pinochetista, Corfo operaba en el Mercado Secundario del Dinero, como función principal, a la postre se convirtió en verdadera máquina para fabricar nuevos millonarios en Chile.

En 1990 las nuevas autoridades de Corfo, presentaron a la Justicia suficientes antecedentes para que ésta investigara los crímenes de lesa Economía, cometidos por personas inescrupulosas que solo buscaron en forma permanente usando a esa Empresa, como medio para lograr, el lucro y el enriquecimiento personal, fácil y a través de la comisión de variados delitos. Sin embargo el propósito de que la Justicia aclarara los delitos no prosperó.

Uno de los mas conotados personajes , un verdadero "artista" fue el Rey Midas chileno del Nitrato y el Yodo, Julito, para los amigos, que rapidamente se convirtió en multimillonario a costa de estafas totalmente consumadas, que lesionaron el patrimonio nacional.

Para poder relatar las "gracias" de este siniestro personaje, debo documentar la historia, partiendo de la base que la Empresa Soquimich S.A. fue creada durante el Gobierno de Don Eduardo Frei Montalva en el año 1968. Inicialmente la composición de la Empresa quedó definida de la siguiente forma:

62,5% del Capital Inicial, es aportado por la Empresa británica Anglo Lautaro y un 37,5% aportado por Corfo. Cabe señalar que eran esos, los tiempos en que ya el Salitre venía siguiendo su camino a la desaparición total, luego de su tremendo Boom, por otra parte, aún no se iniciaba la explotación de las Sales de Nitrato, que luego serían el principal objetivo de un negocio sumamente rentable, con resultados económicos extraordinarios, que ámás se pudieron aprovechar en nada útil, aslvo en el beneficio personal de Julito.

Estas nuevas oportunidades de explotación de las Sales de Nitrato , se vislumbraron a principios de la década de los añios 80,período en que planificadamente se mantuvo a S.Q.M. con pérdidas en los respectivos ejercicios contables, para luego seguir con otro Plan, ahora buscando un desmembramiento orientado al paquete accionario, y como objetivo central de fin de fiesta, convertir a Ponce en su propietario.

El ejercicio contable correspondiente al año 1980 establece que Corfo reinvierte en S.Q.M. S.A. un monto de US$ 133.490.005.
Esta reinversión al año siguiente crece minimamente según el Balance del período a US$ 123.491.009, en circunstancias que el Directorio había informado en Julio de ese año, que esa re- inversión había sido reducida a US$ 79.528.000, argumentando que la Empresa tenía pérdidas equivalentes a US$ 43.962.644, las que obviamente tuvieron que ser absorvidas por Corfo.

En adelante, en los años venideros la situación se complica y resulta dificil de lograr una explicación racional, en 1982 y 83 la Empresa genera Utilidades enormes. Pero en estas condiciones la situación se agravaba para el siniestro Presidente del Directorio, Julito, debido a sus reales intenciones, las que tenía muy bien planificadas.

Julito decidió cambiar los métodos de información contable, de pronto a la fructífera empresa se le diagnostica que es Inviable y rápidamente se decide su Venta. A esta decisión se agrega otra, provocada por la falta de una alternativa comercial que la pueda
" salvar", la enajenación de Acciones. Se inicia así un período muy difícil, que arroja constantemente pérdidas, el perjuicio contable está alcanzando los US$ 261.977.202.

Se llevó a cabo una enajenación en el paquete accionario, Corfo recibió de S,Q.M. S.A., dividendos por US$ 42.148.787 a pesar de la enorme disminución en el volúmen de acciones colocadas.

Según la investigación de los antecedentes involucrados, la inquietud había sido tratada en altas esferas de Gobierno, donde se había creado una Comisión de Ventas de Activos del Estado, la que tendría como función vender un grupo de empresas estatales.

La Comisión teniendo a la vista los antecedentes de S.Q.M S.A decidió incluírla en la Oferta y en reunión de fecha 25 de Mayo de 1986 se acordó la venta del paquete accionario de Soquimich. Las cosas para Julito se estaban dando solas. El 17 de Octubre de 1986 son vendidas acciones equivalentes al 65% del paquete total de Soquimich S.A. y el 14 de Mayo de 1987 se logra vender un equivalente al 22% del total, lográndose con esto, disponer aún de un 13%, todo con la anuencia y autorización de Pinochet. Finalmente a principios de 1988 se finiquita el 13% dándose por liquidada Soquimich S.A. en un 100% de sus acciones.

Corfo como total por estas operaciones recibió US$ 118.203.881, habiéndose registrado como anteriormente expliqué, por ingresado este monto al Capital Social, un total de reinversión por valor de
US$ 123.490.005.

Según uno de los Auditores a cargo de la investigación, un señor de apellido Godoy Lisboa, en términos nominales y a valor histórico, a Corfo le significó obtener una diferencia a favor por US$ 32.862.633.

A pesar de tan linda cifra, y además tan positiva, al ser actualizada la Inversión Inicial al valor de traspaso de las acciones totales, se logra un calculo matemático, que arroja un déficit o pérdida, por un valor igual a US$ 49.554.312.

Respecto a la Ventas de las acciones y su proceso este se desarrolló en condiciones absolutamente anormales. Las Ventas de Acciones a los Trabajadores fueron efectuadas con una tramitación bastante especial, por habérseles negado a esos trabajadores la posibilidad de comprar un mínimo del 30% hasta un 45% como máximo, habiéndose invocado un antiguo acuerdo con la Federación Nacional de Sindicatos del Salitre, que prácticamente no existían. Dicen que esta normativa provino directamente del propio Pinochet. Pero en forma definitiva, tampoco el poder adquisitivo de estas personas era tan grande, al punto que solo se les vendió apenas un 10%, a un total de 4.400 trabajadores.

El movimiento accionario fue rápido e irregular, las acciones de la Empresa estaban cada vez mas concentradas en el mayor comprador, que no era otro que Julio Ponce Lerou, quien ya había amasado una buena fortuna pero, que además había nuevamente recurrido a los Créditos Bancarios solicitándolos esta vez, en dos Instituciones : Banco del Estado de Chile y Banco Edwards, donde había sido recientemente integrado el ex Ministro de Hacienda, Sergio De Castro Spikula, un muy buen amigo de Julito, apenas el día 10 de Agosto de 1987. Una coincidencia y una casualidad, de esas que solo a Julito le ocurrían. Con estos Créditos Julito quedó con mayor capacidad adquisitiva para invertir en mayor número de acciones.

En otra instancia, también se estaban llevando a cabo la venta de otras Empersas del paquete, que aún pertenecían al Estado de Chile, y cuyas negociaciones fueron muy oscuras y demasiado lescivas para la Economía Chilena, los nombres que encuentro al revisar estas transacciones, son los de varios próceres de la Dicatadura:
Juan Carlos Délano Ortúzar, ex Ministro de Economía y ex alto dirigente UDI, Hernán Buchi Buch ex de Hacienda. Patricio Phillips, ex dirigente RN, muy allegado a la Dictadura etc.

Leo las Empresas privatizadas entre "Gallos y Medianoche" y pienso que dividendos habrán dejado para los "brokers" que participaron.....

Tenemos:

Chilectra Metropolitana, Chilectra V Región, Chilectra Generación, Entel S.A. Soquimich S.A. y Schwager S.A. finalmente CTC actual Telefónica.

A partir del año 1986, la historia de Soquimich S.A. marca otra coincidencia y otra casualidad, de pronto, es designado por el Directorio un nuevo Gerente General, Eugenio Ponce Lerou, hermano de nuestro querido Julito.

Este personaje aparece siempre hablando desde su humilde posición en la Empresa, sobre los derechos de los Trabajadores y los defiende, apoya el Capitalismo Popular, y se autoasigna para estar al frente de la defensa de la compra de una parte de la Propiedad de la Empresa, invocando que esos Trabajadores deberían tener una Jubilación digna cuyo seguro evidente sería la poseción de cierta cantidad de Acciones Soquimich S.A..

En esos momentos los Trabajadores consiguen comprar el 10% de la Empresa, con un tremendo sacrificio, incluso, sacrifican sus Gratificaciones, las que son totalmente invertidas en la Empresa, pero la bonanza no dura mucho, los trabajadores víctimas de las necesidades propias y de sus familias, deben empezar a recurrir a la Venta de sus Acciones para solventarse.

Y quién compra ?

Julito ..... por supuesto, quién otro. El generosamente compra todo lo que puede y paga eso sí a precio Oferta.

Julito logra su hermoso objetivo, al fin tiene a Soquimich S.A. en su "bolsillo", gracias a su bondadoso suegrito y a su gran habilidad para convertirse en un verdadero Rey Midas de los negocios del siglo 20. La vida de este personaje está llena de "coincidencias " y de puras "casualidades.

aldo aicardi s.
ingeniero comercial
economista

Tras declarar en la comisión parlamentaria que investiga las privatizaciones del Estado durante los ’80, el ex yerno de Pinochet y presidente del directorio de Soquimich tendrá que presentarse ante el juez Sergio Muñoz si da curso a la investigación que solicitará mañana el diputado Fidel Espinoza por las irregularidades en el proceso de enajenación de la hacienda Rupanco, cuando era director de Conaf. Y esta es sólo una arista de un currículum sumamente sospechoso.

La Nación Domingo / 7 de agosto de 2005

Como Kaiser Soze, aquel personaje que Kevin Spacey encarnó en la película “Los sospechosos de siempre”, quien hizo celebre la frase “el mejor truco del diablo fue hacer creer al mundo que no existe”, Julio César Ponce Lerou se las ha ingeniado siempre para parecer más un mito que una realidad. Inasible total. Casi incorpóreo.

Y es que el nombre del ex yerno de Pinochet -estuvo casado hasta 1995 con Verónica- está impreso de sospechas y cuestionamientos por su poco ortodoxa manera de hacer negocios: en el marco de las apresuradas privatizaciones durante la dictadura militar, de la nada se transformó en un hombre de una inmensa fortuna y presidente del directorio Soquimich, la empresa que tiene la reserva de salitre más grande del mundo.

Hasta ahora, siempre se las arregló para salir ileso de las acusaciones que se le han imputado. Pero su suerte podría estar cambiando. Al menos eso pretende el diputado PS Fidel Espinoza, quien mañana a las 16 horas presentará antes el juez Sergio Muñoz una serie de antecedentes para que se vuelva a investigar sobre las irregularidades que se habrian cometido en la enajenación de la hacienda Rupanco, en 1977, cuando el aún desconocido ingeniero forestal Ponce Lerou era el director nacional de Conaf.

Según adelantó a LND, Espinoza, junto a un grupo de dirigentes de la cooperativa de aquella hacienda, le entregará al juez Muñoz documentos de la época y escrituras de propiedad “para que explore una arista distinta de la investigación vinculada a los familiares del general Pinochet. En ese sentido, queremos que se amplíe a Ponce Lerou, que desde entonces logró un incremento notorio en su patrimonio personal”.

Uno de los antecedentes que se le hará llegar al ministro de fuero que investiga las cuentas de Augusto Pinochet es un “proyecto de acuerdo”, del 12 de agosto de 1992, donde la Cámara de Diputados exigió que se reuniera toda la información sobre el proceso que llevó a que más de 850 familias perdieran todos los derechos por sus tierras.

Según el documento, la cooperativa recibió en 1970, de parte de la Corporación de Reforma Agraria (Cora), 47 mil hectáreas que ya en 1977 presentaban “mejoras en construcciones antiguas y se materializaron otras nuevas”, además de contar con 22 mil vacunos y tener “una buena situación económico-financiera, como lo señaló la liquidación practicada por los liquidadores de la Conaf y del Ministerio de Agricultura”.

Sin embargo, el 12 de julio de 1977, a pesar de que el saldo de la cooperativa era de más de 217 millones de pesos, fue liquidada por la Cora en 242 millones de pesos -40 menos de lo que representaba el avalúo fiscal de los inmuebles-, bajo el ambiguo argumento de “posibles alteraciones contables”.

De esta forma, las tierras pasaron a ser administradas por la Conaf, mientras que los antiguos dueños fueron notificados por Ponce Lerou, “en presencia de fuerza pública y militar”, de que la cooperativa “había sido disuelta y que ellos pasaban a ser contratados como trabajadores, con una remuneración de 40 pesos por día trabajado”.

Pero esas fueron sólo las primeras de varias irregularidades. El 2 de marzo de 1979, Conaf compró la hacienda en 330 millones y luego, el 6 de diciembre de 1979, la vendió en 884 millones de pesos a la Sociedad Inmobiliaria Cabildo S.A. Un negocio redondo que arrojó, en moneda de la época, 13 millones de dólares de ganancias. “El Estado tiene que reparar a esta gente de alguna forma”, dice el diputado Espinoza.

“Son más de 800 familias de la hacienda Rupanco a quienes les cambió la vida cuando se les quitaron sus tierras en los años 70. Asimismo, queremos que se investigue a Ponce Lerou para que explique lo que para nosotros es claro: que esta fue su primera gran movida que le permitió enriquecerse ilícitamente”.

SE DESTAPA EL ESCÁNDALO

La última parte de los ’70 y comienzos de los ’80 fueron de bonanza absoluta para Ponce Lerou. En 1979 se le designa gerente de empresas de Corfo y presidente de la Compañía de Teléfonos y la Industria Azucarera Nacional (Iansa). Al año siguiente, el yerno favorito de Pinochet fue puesto a la cabeza de Soquimich, y en abril de 1983 es nombrado gerente general de Corfo, con 37 años de edad.

Pero la racha le llegó hasta julio de ese año. En medio de las primeras protestas contra el régimen, comenzó a circular clandestinamente un documento titulado “Yerno de Pinochet, en la cúspide de la corrupción”. Las 15 primeras copias, que luego se fueron multiplicando, llegando incluso al extranjero, venían de Temuco y fueron enviadas a Santiago por su autora, Vivianne Schnitzer, una joven periodista de 26 años.

En ese artículo, Schnitzer sostenía que “Ponce es uno de los hombres con más dinero de este país, gracias al poder que le otorgan los diversos cargos que ocupa y que ha utilizado como trampolín para sus ‘actividades’ en el sector privado”.

Pese a que en un comienzo fueron pocos los que tuvieron acceso al documento, no pasó mucho tiempo antes de que el acusado se enterara de su contenido. Su desesperación fue tal, que acusó primero a Ricardo Claro Valdés de haber financiado a la periodista. Luego, a Jorge Lavandero, dirigente entonces del Proden, de difundir el texto, y a los dirigentes del MIR, finalmente, por haber sido los mentores de toda esta supuesta maquinación.Radicada hoy en Estados Unidos, donde trabaja en la Universidad de Michigan, Schnitzer tuvo que huir de Chile aterrada por la persecución de la que estaba siendo víctima.

Contactada por LND, confiesa que “los métodos utilizados por Ponce Lerou para ejercer presión fueron efectivos, por lo que tuve que dejar Chile en cuatro horas, después de darme cuenta de que mi vida no volvería a la normalidad”.

“Me sentí acorralada”, continúa, “por seguimientos, por teléfonos intervenidos, por soplones rodeándome y una violación sistemática de lo más personal y fundamental de la vida de una persona, quebrando la lealtad de amigos, despojando de empleo a los que no quisieron colaborar y que sabían más que yo”.

SALVADO POR EL SUEGRO

Hoy, Ponce Lerou ha vuelto a la palestra por obra de la comisión creada por la Cámara de Diputados, que desde el año pasado ha estado investigando el proceso de privatización de empresas del Estado durante el régimen militar. El informe preliminar, dado a conocer el 21 de julio pasado, determinó, en base a datos de la Contraloría, que sólo la venta de las 30 empresas más grandes (de un total de 725) causó pérdidas al fisco por más de seis mil millones de dólares.

En este entierro, Ponce Lerou tiene más de una vela. La primera dice relación con el préstamo que la Sociedad Monasterio, presidida por él, pidió ante el BID en 1985 y que fue avalada por la Corfo. En total eran 145 mil UF para la adquisición de 50 vaquillas finas, dos reproductores finos, 600 vaquillas preñadas y 24 reproductores de masa. Como finalmente no pudieron pagarlo, la Sociedad Monasterio entregó a Corfo una serie de terrenos y un lote de 670 vaquillas.
La historia no termina ahí. Al año siguiente, una comisión investigadora de la propia Corfo comprobó que las propiedades entregadas en caución estaban sobretasadas y los animales enfermos. El ejemplo más ilustrativo es el de la parcela número 17 de Conchalí, tasada en 13.255 UF por la Corfo, siendo que su avalúo fiscal era de apenas 640 UF.Para el perito judicial Rolando Godoy-como se consigna en el informe de la Cámara de Diputados-, esta operación de significó una pérdida para el patrimonio público de un 65%, o 1.800 millones de pesos. Lo mismo estableció Guido Machiavello, ex fiscal de la Corfo.

Aunque estos antecedentes fueron presentados por el Consejo de Defensa del Estado en 1991, el ejercicio de enlace, primero, y el boinazo, después, pusieron coto a las investigaciones que también estaba llevando a cabo la Cámara de Diputados. Su poderoso suegro sabía cuidar a los suyos.

EL FUNDO DE SOQUIMICH

Y si este caso ha sido un dolor de cabeza, lo de Soquimich es sencillamente una jaqueca. Por la notoriedad pública, claro, y porque además este hombre que ingresó como funcionario común a la empresa acabó como presidente del directorio cuando se privatizó en 1987.

La Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich) fue creada en 1968 con capitales privados y de la Corfo, siendo estatizada en 1971. Durante los primeros años del régimen militar y hasta 1983, cuando era presidida por Ponce Lerou, el personal (10 mil trabajadores) se redujo a la mitad. Ese mismo año propuso que se autorizara la venta de acciones de Soquimich, siendo Julio Ponce Zamora, su padre, uno de los primeros accionistas privados de la empresa mediante la sociedad Cemin, según la investigación de la periodista María Olivia Mönckeberg en su libro “El saqueo de los grupos económicos al Estado chileno”.

Tras su alejamiento por los escándalos de corrupción denunciados por Vivianne Schnitzer, Ponce Lerou volvió en gloria y majestad el 25 de mayo de 1987, para presidir el directorio de la ahora privatizada minera. Este proceso, como lo estipula el informe de la comisión parlamentaria, implicó una pérdida de 261,9 millones de dólares para el Fisco.

Los pasos que siguió para convertirse en el zar del salitre mundial, lo que en el 2004 se tradujo en utilidades por 184,9 millones de dólares para la empresa, fueron muy bien diseñados. Bajo la figura del denominado “capitalismo popular”, en 1986 creó la Sociedad Pampa Calichera, la fórmula perfecta para operar bajo el manto protector de los trabajadores, quienes son dueños de una parte de dicha sociedad.

La complejidad y características de la estructura de Soquimich hacen que muchos la asocien con Enersis. Entre sus socios noruegos de Yara y las otras sociedades que preside, Norte Grande y Oro Blanco, Ponce Lerou tiene un 24,9% de las acciones. Es decir, está a un 0,1% de ser el controlador oficial de SQM, a pesar de que en los hechos lo es. Y tan es así que la empresa canadiense PCS, empatada en el porcentaje de acciones con Ponce-Yara, puede elegir a tres de los siete directores de la compañía, mientras que su contraparte elige a cuatro.

Todos estos enredos han llevado a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) a intentar dilucidar quién es en definitiva el controlador, lo que pareciera ser obvio. La duda es justificada por la SVS porque Ponce-Yara es operada mediante fideicomisos y sociedades internacionales que impiden a la entidad conocer a ciencia cierta al dueño. Por esta razón se le ha exigido que, junto a Oro Blanco y Norte Grande, explicite quiénes son sus controladores.

CONFIDENCIALIDAD OBLIGADA

LND intentó saber a través del propio Ponce Lerou su versión sobre esta situación y las acusaciones de supuesta corrupción, pero no obtuvo respuesta. Igual destino tuvieron los acercamientos de este diario al director de Soquimich en representación de las acciones “B”, José Antonio Silva, y con Julio Cardenal, también ex director y miembro de IB Partners, el banco de inversiones de PCS en Chile, quien dijo que todos quienes trabajan para la empresa canadiense tienen un “contrato de confidencialidad” que les impide referirse a este tema o cualquiera relacionado a Soquimich.

Quien sí ha dicho algo es William J. Doyle, el presidente de PCS. El empresario ha acusado a Ponce Lerou -quien recibe como presidente del directorio 311 millones de pesos anuales- de manejar la empresa como si fuese su “feudo”. Pero el problema, ha alegado, va más allá de su actitud, ya que “los estatutos de SQM están llenos de restricciones que hacen difícil, si no imposible, tomar el control sin el consentimiento del grupo Ponce”.

Desde otro frente, Manuel Riesco, economista que colaboró con la comisión parlamentaria, juzga como “escandaloso” que Ponce Lerou siga estando en Soquimich. “Este oscuro funcionario de la Conaf, que no tenía dónde caerse muerto, no hubiera tenido posibilidad alguna de haberse adueñado de esta compañía si no fuese por su parentesco con Pinochet. No puede ser que el yerno de un dictador corrupto que está procesado siga de dueño de la empresa salitrera de Chile”.

Aunque muchos pretenden que tras el informe de la comisión se inicien procesos penales contra los principales protagonistas de las privatizaciones, Jorge Burgos, diputado DC que integra la misma comisión, reconoció el lunes pasado, en el restaurante Off the Record, que “es muy difícil que suceda algo más allá de las conclusiones. Decir lo contrario sería generar falsas expectativas, ya que la mayoría de los casos están prescritos”.

Añadió, sin embargo, que la historia empresarial de las últimas décadas no es para escribirla “por lo bonita”, ya que el surgimiento de los grandes grupos económicos nacieron bajo “el amparo descomunal del Estado”.

En cuanto al caso particular de Ponce Lerou, fue aún más duro, ya que, en sus palabras, “es indecente que el yerno de un dictador se haya hecho dueño de una empresa que presidió mientras era estatal”.

Al parecer, y por más que ha intentado que no sigan emparentándolo con Pinochet, ni el mejor profesor de salto con el que practica con sus caballos le permitirá saltar las vallas de su pasado. El tiempo que ha transcurrido por los hechos que se le acusan es su gran aliado y también su peor enemigo: el poder del verdadero Kaiser Soze, ese que se muestra y no todos quisieron reconocer, se esfumó. Podrán ser los años, los abogados o la voluntad del juez Muñoz, pero una cosa sí es segura: su ex suegro ya no podrá salvarlo, como tantas veces lo hizo.