Bolivia. Seminario “Crisis del capitalismo, recolonización y alternativas populares” refleja la complejidad del momento histórico del continente.
Movimientos sociales de América Latina crecen en articulación y trabajo conjunto.
A lo largo de tres días de exposiciones y debates, militantes referentes de movimientos sociales, funcionarios, intelectuales e investigadores de Brasil, Argentina, Bolivia, Chile, Venezuela, México, Perú, Cuba y Nicaragua intercambiaron opiniones y propuestas relativas al impacto de la crisis del capitalismo sobre la región, la necesidad de resistir a los esquemas o proyectos colonialistas todavía vigentes, y el análisis de las alternativas superadoras en marcha o por venir. Expresaron repudio unánime al golpe en Honduras y apoyo al pueblo peruano.
Partipantes del encuentro al ser entrevistados en Canal 7 de Bolivia
En cuanto al momento político actual que vive el continente, se coincidió en que es vital lograr recomponer la democracia en Honduras, aunando para ello las fuerzas de los procesos de cambio y movimientos sociales de los distintos países. Por otra parte, se asumió que es el momento de apoyar intensamente el proceso de liberación del pueblo peruano, sobre todo teniendo en cuenta el rol de Alan García como delegado regional del imperialimo. Perú aparece claramente como el país con mayores posibilidades cercanas de cambios políticos. En ambos casos, hubo acuerdo en que los movimientos sociales deben crecer en compromiso y organización para accionar con efectividad, solidaridad y plena potencia.
Los testimonios de los representantes de movimientos de Brasil, Argentina, Chile, Perú, México y Colombia alertaron sobre un tema clave: las líneas centrales de desarrollo planteadas para América Latina en los 90, funcionales al capitalismo, siguen en marcha, avasallando los territorios y los derechos de las comunidades, principalmente de campesinos y pueblos originarios. En ese sentido se destaca el avance silencioso del IIRSA, Iniciativa para la Infraestructura Regional Sud Americana, plan pensado para facilitar el saqueo de los bienes comunes del Cono Sur, con terribles consecuencias sociales y ecológicas. Lamentablemente, el IIRSA avanza principalmente de la mano de Brasil, que con sus actuales políticas tiende a ejercer formas de imperialismo regional que deben ser profundamente analizadas. Pero lo más grave es que en general, en América Latina se sigue fomentando un modelo económico y de “progreso” ajeno a las necesidades de los pueblos que la habitan, modelo no elegido por estas comunidades, modelo que destruye el medio ambiente, no tiene en cuenta a las generaciones futuras y sostiene al capitalismo global, sin aportar todavía alternativas serias en materia de esquemas de producción y consumo que terminen con la desigualdad en armonía con la naturaleza.
Operando en conjunto con los citados megaproyectos de represas, yacimientos mineros, agronegocios, plantas nucleares, grandes carreteras, pasteras, etc, la militarización del continente por parte de EEUU no sólo no se reduce sino que avanza y se fortifica. Además, crece la implementación de leyes represivas luego sostenidas por gobiernos y fuerzas de seguridad, incluso en aquellos países con líderes aparentemente progresistas. Se vive un proceso violento de desterritorialización, no se detienen la concentración de capitales, se pierden soberanías alimentarias y biodiversidad, siguen aumentando las áreas contaminadas o desertificadas. Paralelamente, en la mayoría de los países sigue dominando la cultura hegemónica global.
Sobre los debates compartidos, podemos citar que se puso en duda que el capitalismo andino amazónico sea la única o mejor respuesta al capitalismo occidental. Según varios participantes, hoy más que nunca está planteada la disyuntiva “socialismo o barbarie”, pero las características de ese socialismo están lejos de escribirse, y la transición a ese nuevo sistema también se ve compleja y lenta. En ese marco, el rol de los movimientos sociales, mayormente desde afuera del estado, es vital para ampliar los marcos de debate, garantizar la democracia, sostener la participación popular. Se planteó además que la alternativa al capitalismo requiere la construcción de un nuevo sujeto histórico latinoamericano, un sujeto construido desde abajo, una tarea que no debe dejarse sólo a los gobiernos. Así, la alternativa a la crisis del capitalismo sería construir una objetividad que trascienda y se universalice por lo menos a nivel continental. Un socialismo de acuerdo a la especificad de cada pueblo, y con emancipación no sólo económica, sino de conciencia. Otro de los modelos sugeridos fue el de socialismo comunitario, propuesta que podría ser liderada por Bolivia. Pero el acuerdo general es que cada pueblo debe autodeterminar sus propias nuevas formas de producción y consumo.
Se hizo incapié en la necesidad de iniciar o profundizar procesos de descolonización, atendiendo a que las cadenas de dominación cultivadas desde 1492 no están totalmente cortadas, y en muchos casos están internalizadas en instituciones o elementos culturales de los propios pueblos en etapas de liberación. También hubo espacio para pedir una autocrítica de la izquierda, pidiendo esfuerzos reales tendientes a la unidad, algo que sigue sin lograrse y genera importantes problemas hacia el interior de gobiernos y organizaciones. Se coincidió en que el capitalismo está ahora trascendiendo las formas clásicas de explotación, está poniendo en peligro la propia fuente de la vida, la fuente de la propia humanidad, y eso genera una resistencia mundial, pero esa resistencia está todavía fragmentada, lo que debe interpelar a lo grupos y movimientos a profundizar sus vínculos y acciones conjuntas.
A continuación, la declaración final:
Seminario Internacional
Crisis del Capitalismo, Recolonización y Alternativas Populares
DECLARACIÓN FINAL “DE LA RESISTENCIA A LA TRANSFORMACIÓN”
Las fuerzas del capitalismo han colocado al mundo ante una catástrofe ecológica y social sin precedentes. Depredación de la naturaleza, extinción de especies, saqueo, desplazamiento forzoso, precarización de la vida, avasallamiento cultural, violencia, impunidad, exclusión, mutilación y muerte son los signos de un sistema que niega la dignidad y la vida. Son los signos de un sistema que ha entrado en crisis y que golpeará fuerte para evitar su caída. Son las señales de la insustentabilidad de un modelo civilizatorio que proclama la democracia sofocándola en donde florece; que proclama la libertad reprimiendo sus más pálidas manifestaciones; que en nombre de la ciencia discrimina y depreda.El capitalismo está en crisis pero no ha sido derrotado. Se recompone y se reinventa buscando salidas. Organiza su furia contra los pueblos indisciplinados, rebeldes e insumisos. Intenta incesantemente recolonizarlos, someterlos, controlarlos. Usa para ello el mercado, el sistema financiero, los proyectos económicos, los medios de comunicación masivos y las armas; busca el reordenamiento territorial como instrumento de control político; y despliega su poderío militar, con toda la brutalidad posible, para disciplinar e impedir la liberación de los pueblos.
El capitalismo hoy, hegemonizado por Estados Unidos, vive un proceso de decaimiento e ilegitimidad pero sigue siendo poderoso, no sólo en el terreno económico y militar sino en el ideológico. Para eso está la industria cultural que convierte la visión capitalista del mundo en sentido común universal.Nuestra América es el espacio vital de la recomposición de la hegemonía estadounidense. Con megaproyectos geoestratégicos como el IIRSA, el Proyecto Mesoamericano (antes PPP), el ASPAN, el Plan México y el Plan Colombia, ha ido conformando un bloque contrainsurgente, a manera de dique de contención frente al avance de los procesos de transformación en camino hoy en Nuestra América. Chile, como paradigma del modelo neoliberal y México, Colombia y Perú se han constituido en los pilares del bloque contrainsurgente y sus pueblos sufren los rigores de la guerra sucia y la criminalización de toda forma de organización o protesta social. El avance del proyecto emancipador nuestroamericano siempre topará con límites mientras Estados Unidos y sus socios en el Continente continúen fungiendo como la vanguardia de la contrarrevolución continental.Nosotros, intelectuales, luchadores populares y militantes de la vida de Nuestra América reunidos en el seminario Crisis del capitalismo, recolonización y alternativas populares, estamos convencidos de que el capitalismo no ofrece salidas para los pueblos de los que formamos parte, de que es necesario trabajar en la construcción de caminos bifurcados, no contrarios sino distintos al que ofrece este sistema perverso, que es necesario descolonizar los territorios y las mentes.
Será necesario, asimismo:· Irnos conformando como sujeto nuestroamericano rompiendo cercos y fronteras que nos separan, recuperando y desarrollando el pensamiento crítico latinoamericano. · Construir una estrategia continental de emancipación (resistencia - transformación) desde los pueblos. · Enfrentar al bloque contrainsurgente organizándonos para impedir los golpes, las injerencias y las imposiciones. · Entender que nuestras luchas deben ser desnacionalizadas, continentalizadas y mundializadas. · Crear nuevos paradigmas de organización social, económica y cultural, nuevos proyectos de vida basados en los valores del vivir bien, del respeto a la Pachamama y del respeto entre los seres humanos. Esa es la verdadera esencia de la liberación.Estos son los desafíos que luchadores sociales e intelectuales críticos de Nuestra América, comprometidos con la emancipación liberadora, tendremos que encaminar en nuestras prácticas específicas y en nuestros próximos encuentros.
La Paz, Bolivia3 de Julio del 2009
Informe: Juan Nicastro / Prensa Surhttp://prensasurbolivia.blogspot.com


Activistas de 7 países deciden desnacionalizar la lucha social
Activistas de 7 países deciden desnacionalizar la lucha social
Los representantes indígeno-campesinos y activistas sociales de siete países sudamericanos decidieron ayer “desnacionalizar” la lucha contra el sistema capitalista en el continente y fijaron como uno de sus objetivos la expansión de su movimiento a México, Chile, Perú y Colombia.
La resolución fue tomada como parte de las conclusiones del seminario internacional “Crisis del capitalismo, recolonización y alternativas populares”, que están redactadas en la “Declaración final: De la resistencia a la transformación”.
Se identifica como miembros de la “ vanguardia de la contrarrevolución continental” a Chile, “considerado como paradigma del modelo neoliberal, y México, Colombia y Perú”.
Además se señala como el articulador de esa resistencia a los cambios sociales a Estados Unidos, país que busca la “recomposición de su hegemonía”.
El encuentro empezó el miércoles y se desarrolló hasta ayer en el auditorio del Palacio de Comunicaciones, donde se reunieron delegados de Bolivia, Perú, Argentina, Ecuador, Colombia, Venezuela y Brasil.
En la parte del documento en que se habla sobre lo “necesario” para “ descolonizar los territorios y las mentes” del continente se afirma que se debe “entender que nuestras luchas deben ser desnacionalizadas, continentalizadas y mundializadas”.
“El capitalismo hoy, hegemonizado por EEUU, vive un proceso de decaimiento e ilegitimidad pero sigue siendo poderoso, no sólo en el terreno económico y militar, sino en el ideológico”.
Por ello se insta a los “intelectuales, luchadores populares y militantes de la vida de nuestra América” a “construir una estrategia continental de emancipación (resistencia-transformación) desde los pueblos”.
Con la internacionalización de la lucha contra el capitalismo se piensa romper el “dique de contención” formado por Perú, Colombia, Chile y México.
Las explicaciones
Uno de los coordinadores de la organización del encuentro, el indígena peruano Mario Ccasa (oriundo de Bagua, región que estuvo movilizada contra Alan García), explicó que la “desnacionalización” de la lucha responde a la necesidad de “los movimientos de contar con el respaldo de sus iguales de otros países”.
No se conformó una coordinadora continental ni menos se “habló de aportar con fondos económicos para las acciones de las organizaciones sociales del campo y las ciudades, porque todavía no se llegó a esos niveles de decisión en la lucha”.
El diputado y dirigente del Movimiento Al Socialismo (MAS) César Navarro, quien participó en el seminario, explicó que “la conclusión del encuentro apunta a que se debe actuar de manera coordinada en solidaridad con todos los movimientos sociales de América Latina y el Caribe, porque éste es un movimiento de carácter continental”.
Añadió que si no hay unidad, el capitalismo podría “arrasar con todos los movimientos” que postulan cambios políticos. Considera que en el seminario se develó que los “chilenos están en un nivel de desventaja inferior”. Mientras que en Brasil “hay una corriente política progresista, que de cierta manera cuestiona al Gobierno de (Luiz Inácio) Lula da Silva”.
Desde 1995 el MAS, explicó, sigue dos caminos: uno es de carácter electoral, con la presentación de candidatos a los comicios nacionales y municipales, que permitió la elección de Evo Morales como presidente de Bolivia.
El otro es la continuidad de las movilizaciones de las organizaciones sociales para que “consigan el cumplimiento por parte del Estado de sus requerimientos sociales y económicos”.
Las características de este modelo fueron expuestas por Navarro en el seminario y, según este legislador, resaltadas por los participantes.
No quiso comentar sobre los puntos de la “Declaración final: De la resistencia a la transformación”, en los que se identifica a México, Colombia, Perú y Chile como los colchones de contención de la expansión de la lucha social, pero puntualizó que cada movimiento “debe actuar sólo en su propio país”.
“No significa —aclaró Navarro— que se enviarán personas, sino que la solidaridad implica comunicación permanente, hacer actos públicos, sacar pronunciamientos, como se está haciendo en el caso del golpe cívico-militar en Honduras”.
El presidente de la oficialista Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam), Fidel Herrera, afirmó que el seminario es uno de “tantos otros que se realizan en el continente”.
“Los pronunciamientos —dijo— son lo que se piensa en los encuentros y no significa (en este caso) que se vaya a enviar gente a luchar con los movimientos sociales de otros países, ni cosas así”.
El presidente peruano Alan García acusó el mes pasado a Evo Morales de alentar las movilizaciones sociales en Bagua, que el 5 de junio cobraron la vida de por lo menos 24 policías y 11 indígenas. El Ejecutivo boliviano negó haber interferido, pero luego dijo que respaldaba las protestas en la amazonia.
El seminario fue organizado por la bancada del MAS, el Centro de Estudios Sociales José Carlos Mariátegui de Venezuela, el Movimiento Al Socialismo de Bolivia y diversas organizaciones populares de Chile, Colombia, Perú y Argentina.
Los detalles
Hubo un seminario llamado “Crisis del capitalismo, recolonización y alternativas populares”.
Se efectuó en el auditorio del Palacio de Comunicaciones, del 1 al 3 de este mes.
Para cerrar el encuentro se emitió una declaración en contra del capitalismo y EEUU.
Los participantes dijeron que el país del norte quiere reconstruir su hegemonía política.
Se habla de llevar las luchas sociales a Chile, México, Perú y Colombia.
Se pretende organizar una estrategia continental de emancipación del capitalismo.
LOS DATOS
El diputado masista César Navarro dice que no se enviará gente a lucha en otros países.
La Conalcam afirmó que la solidaridad se refiere a apoyar los movimientos desde aquí.
El oficialismo explicó que opera a nivel político formal (elecciones) y con presión social.
La prensa de bolivia