Obama y McCain

Obama y McCain

Marco A. Gandásegui, hijo

ALAI AMLATINA, 08/10/2008, Panamá.- Las encuestas y sus interpretes
indican que la carrera a la Presidencia de EEUU, que culmina en menos de
un mes, sigue apretada. Barack Obama, candidato del Partido Demócrata,
tiene una ventaja no muy significativa de tres o cuatro puntos
porcentuales en el voto popular. En cuanto a los votos electorales, que
son los decisivos, a menos de un mes de las elecciones, Obama tiene una
ventaja cómoda pero no segura. El ganador tiene que reunir un mínimo de
270 votos electorales. Obama, según las encuestas más conservadoras,
cuenta con una mayoría de 286 votos. En cambio, el candidato del Partido
Republicano, John McCain, sólo tiene 252 votos electorales.

Sin embargo, todavía hay varios estados que se balancean entre uno y
otro candidato. Por esa razón, es probable que la elección la gane el
candidato que triunfe en los estados más golpeados por la crisis
económica de EEUU. Todo indica que Obama ganará en Michigan. La elección
se gana o se pierde en los estados de Pennsilvania y Ohio.

Los candidatos han celebrado dos debates donde Obama ha demostrado mayor
destreza en el manejo de los problemas económicos que agobian a EEUU y
ha criticado la dirección que Bush y su copartidario McCain le han dado
a las guerras imperiales de Washington. McCain subraya la falta de
experiencia de Obama para asumir la presidencia de ese país. Además, en
avisos pagados, McCain destaca la relación que Obama ha tenido con
personalidades no pertenecientes al establishment.

Desde que los dos partidos políticos más grandes de EEUU presentaron al
país y al mundo sus candidatos a ocupar la Casa Blanca de 2009 a 2013 en
sendas convenciones nacionales, realizadas hace más de un mes, Obama y
McCain tienden a encontrar cada vez más terreno común frente el
hundimiento de la economía norteamericana y a las guerras imperiales de
EEUU. Ambos siguen invadiendo decenas de millones de hogares en las
horas pico de audiencia con el mismo mensaje.

McCain concentrará sus últimos esfuerzos en atacar la figura de Obama,
tratando de minar su confiabilidad. En cambio, Obama le recordará al
pueblo norteamericano que la recesión económica es culpa de los
republicanos.

En la recta final de la campaña, la estrategia de Obama ha consistido en
dirigir su discurso hacia los sectores que ocupan posiciones en el
centro político, buscando posiciones más tradicionales para neutralizar
los esfuerzos de McCain quien trata de convencer a los indecisos. La
estrategia de McCain se ha concentrado en consolidar el electorado
fundamentalista y atraer los votos conservadores de la clase
trabajadora. Los fundamentalistas se convirtieron en una masa electoral
importante desde que Reagan los organizó en torno al Partido
Republicano. El voto conservador de la clase obrera, en una época muy
demócrata, también fue conquistada por Reagan en la década de 1980 y,
desde entonces, no ha sido leal a ninguno de los partidos.

Barak Obama, el candidato del Partido Demócrata, quiere proyectar una
posición moderada y sus credenciales de “comunicador” o buen orador. El
discurso fogoso que Obama utilizó durante las elecciones primarias,
anunciando el “cambio”, se ha ido apagando. La crisis financiera de EEUU
le ofreció a Obama una oportunidad histórica para asumir el liderazgo de
una nación desesperada. La oportunidad no la aprovechó al confundirse
con los burócratas grises de Washington en los momentos más críticos. El
candidato del Partido Republicano, John McCain, quien sólo tiene
credenciales como “héroe de guerra”, se confiesa perdido en materia
económica. Trató de presentarse en la Casa Blanca de Bush en medio de la
crisis como figura negociadora haciendo un triste papel. Su único golpe
de efecto aparentemente ha sido reclutar una candidata poco conocida a
vice-presidente, Sarah Palin, quien ha resultado un beneficio ya que le
ha movilizado la base conservadora de los republicanos.

La elección del 4 de noviembre la ganará el candidato que reúna y
combine tres factores fundamentales. Primero, y más importante, el que
más dinero logra amasar en sus cofres. En segundo lugar, el que presenta
el carisma capaz de atraer a los electores. Por último, el que presenta
el discurso más coherente en torno a los problemas (issues) que
preocupan a la gente.

En materia de dinero, durante la campaña, que se inició hace año y
medio, el candidato Obama recibió más donaciones que McCain. Obama es
apoyado por el “establishment” financiero de EEUU. Sin embargo, el
Partido Republicano de McCain tiene reservas más grandes. McCain cuenta
con el dinero de los industriales de la guerra y del petróleo. Obama ha
sido más efectivo como candidato recibiendo directamente, hasta hace
poco, 63 millones de dólares de sus “comités”, mientras que McCain sólo
ha recaudado 36 millones.

El estilo y el carisma de Obama ha opacado a McCain. Sin embargo, Obama
es hijo de un africano, hecho que en EEUU despierta prejuicios racistas.
El factor étnico es una carta que hasta el momento no parece frenar a
Obama. A su vez, McCain escogió para acompañarlo a Sarah Palin,
apostando al factor género y a su atractivo con los sectores
fundamentalistas y conservadores.

Obama era el candidato que supuestamente dominaba mejor los problemas de
la economía (empleos), pero su pérdida de perfil con motivo de la crisis
de Wall Street lo ha debilitado ante sus partidarios más entusiastas.
Tiene una última carta fuerte en la mano: el fracaso del gobierno de
Bush tanto en materia económica como en su costosa guerra en Irak. Todos
se preguntan dónde quedó la “promesa” del senador de Illinois de crear
nuevos empleos industriales y de aplicar impuestos a los empresarios que
“exportan” los empleos manufactureros al exterior (China). Obama también
mostró su lado “guerrero” (“más de lo mismo”) planteando la necesidad de
reducir el número de tropas en la guerra en Irak para trasladarlas a
Afganistán con el consiguiente aumento en los gastos bélicos.

McCain, por su lado, no ha logrado alejarse lo suficiente de Bush, quien
es su copartidario, tratando de mantener una imagen más “macho” que la
de Obama. El senador por Arizona “promete” seguir rebajando los
impuestos a los más ricos y acabar con la resistencia iraquí sin
importar que la guerra dure “cien años”.

- Marco A. Gandásegui, hijo, es profesor de la Universidad de Panamá e
investigador asociado del CELA.

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