BOLIVIA: CON DIALOGO O SIN DIALOGO LA DERECHA ARREMETERA POR MAS.

El dialogo solicitado desde tiempo atrás por parte del gobierno a los opositores, renuentes a llegar a acuerdos concertados referente a sus pretextos ya desenmascarados, sobre autonomías departamentales y recuperación según ellos del “confiscado” Impuestos Directos a Los Hidrocarburos (IDH), se ha venido efectuando en la ciudad de Cochabamba, esta vez luego de los acontecimientos sediciosos liderizados por la oposición a la cabeza de cívicos y prefectos, con la protección y aliento, de la embajada de los EE.UU., actos violentos que culminaron con la masacre de Pando. Hechos que son de conocimiento general y de acuerdo a las primeras averiguaciones, costaron la vida hasta el presente a más de 20 personas asesinadas y una treintena de personas heridas, sin contar las que aun están reportadas como desaparecidas.
Cuando la derecha boliviana perdió de manera estrepitosa las elecciones del año 2005 que permitieron acceder al gobierno a Evo Morales, con el 54 por ciento de la votación, algo inusual en la vida política del país . En Bolivia era común que hasta con el 22 por ciento de las votaciones nacionales, la derecha se articulaba y en aras de la “gobernabilidad” con “pactos” sinuosos, gobernó dilapidando el Estado nacional por más de dos décadas, durante la larga noche del neoliberalismo, hoy en vías de extinción. No solo en Bolivia, sino en varias partes del mundo.
Derrotada en las urnas, la oposición esperó el tiempo prudencial y comenzó su rearticulación una vez que se efectuaron elecciones nacionales para la Asamblea Constituyente, donde el partido de gobierno logró mantener su votación, que le permitía un manejo cómodo de dicha asamblea, pero no fue así, pues todos los perdedores, desde el imperio con sus transnacionales y sus sirvientes nacionales atrincherados en prefecturas que lograron ganar, más los Comités cívicos principalmente de la región oriental del País, enfilaron toda su batería desestabilizadora hacia la ciudad de Sucre, sede de la Constituyente, instalando sendas oficinas de “coordinación”, donde comenzaron una batalla despiadada, planteando “autonomías” departamentales, que ya estaban consideradas en un referéndum nacional que establecía que los departamentos que tengan el derecho de acceder a las mismas, deberían tener carácter vinculante a la nueva constitución Política del Estado, luego de esta “trampa” a la constituyente, la combinaron con pedidos de “capitalidad plena para Sucre”, ganándose a la derecha de dicho departamento, para sus fines saboteadores a la Asamblea, y por si esto fuera poco, plantearon a las mayorías (y lo consiguieron), que todo lo discutido en la Constituyente para su aprobación sea por dos tercios de voto, logrando así esa minoría derechista, su derecho A VETO ante la incapacidad contemplativa de esa mayoría, que no pudo o no supo hacer respetar su votación absoluta conseguida en las urnas.
Este es el comienzo de todo lo que vendría después, saboteo en la Constituyente, agresiones a los integrantes del oficialismo, hechos violentos que culminan con actos de fascismo en la capital de la Republica, donde en publico se humilla a campesinos en plena plaza principal, sin que hasta ahora se castigue a los culpables de tamaño hecho de racismo, esto era la prueba de que la derecha no quería constituyente obligándola a tener que trasladarse, en medios de hechos de violencia que costo muertos y heridos, hasta la ciudad de Oruro donde termina sus deliberaciones sin la presencia de menos de un tercio de los votos, lo que ocasiona que el nuevo texto Constitucional es aprobado con el DOS TERCIOS DE VOTO, esto es innegable, pero hasta ahora la oposición sigue negándose a reconocer esa asamblea Constituyente y su resolución, logrando gracias a su violencia desatada en todo este tiempo, obligar al complaciente gobierno del Presidente Morales, a convocar innumerables veces a dialogo, mientras iba logrando sabotear con su mayoría en el Senado nacional, la convocatoria a referéndum dirimidor y aprobatorio de la nueva Constitución Política del Estado.
En definitiva, la derecha boliviana al no firmar ningún compromiso producto del esperado dialogo con el gobierno, demuestra una ves más que no quiere la nueva constitución, principalmente por que regula el problema de LA PROPIEDAD DE LA TIERRA, así también estipula LAS AUTONOMIAS departamentales, pues ellos quieren AUTONOMIAS PLENAS DEFACTO para conservar el poder regional que perdieron a nivel nacional y luego quieren evitar que Evo Morales, vuelva a ser candidato por dos veces consecutivas mas , a la presidencia de la republica, conforme se establece en la nueva Constitución por aprobarse.
En el Acuerdo no firmado del domingo 5 de octubre, consiguieron el dinero y las autonomías para manejar casi a su gusto los Departamentos, tal como lo venia haciendo Leopoldo Fernández en Pando, como su hacienda personal. Ahora, les falta el problema de la tierra, eso no lo transaran, ni por la reelección de Evo Morales, ya lo veremos, volverán por mas, eso es seguro y el pueblo, tendremos que decir nuestra palabra, o se retrocede cohabitando con la derecha, lo que hace cuesta arriba el proyecto liberador que quiere el pueblo. El pueblo lo viene gritando a toda voz, basta de insistirle a la derecha que comprenda el proceso, su carácter de clase, le impide acompañar los procesos de liberación nacional, no seamos ilusos, el pueblo clama que se frene a la derecha sediciosa y se deje de FRENAR a los movimientos populares, que lo único que quieren, con su presencia en las calles es que se respete su voluntad y su voto mayoritario expresado en las urnas .HECHOS Y NO PALABRAS.

José Justiniano Lijerón
Es ex miembro de la Central Obrera Boliviana