Avanzar en las demandas populares

La derecha tradicional boliviana encabezada por PODEMOS de Tuto Quiroga , en una jugada para diferenciarse de los cívicos de los departamentos que aparecen como nuevas figuras, ha aceptado después de un año el llamamiento del gobierno para realizar un referéndum revocatorio del presidente, vice y prefectos. Con la intención de plebiscitar su gestión y obligar a la destitución de por lo menos dos prefectos de la derecha que no alcanzarían los votos suficientes para revalidarse el gobierno respondió con reflejos al acepar la propuesta que deja a la oposición dividida. Todavía queda mucho por negociar para que este se lleve adelante. Pero el gobierno tiene la obligación de aprovechar esta división para avanzar. La campaña por la continuidad de Evo y la salida de los Prefectos del oriente, que ya han votado llevar adelante la mayoría de los movimientos sociales, debe estar acompañada de medidas efectivas, porque el voto puede ayudar pero en última instancia el desempate de esta situación crítica lo decidirá la fuerza social, política y militar con que cuenten los bandos en pugna. Es necesario conceder las tierras campesinas de origen que fueron robadas durante la dictadura de Banzer a los campesinos guaraníes del oriente, hoy en manos de los terratenientes, como forma de avanzar en una reforma agraria integral en todo el país, que permita la diversificación de los cultivos para alimentar a la población. Esta medida no sólo haría justicia con los pueblos originarios campesinos sino que quitaría base social y poder económico a la derecha. También en la reconstrucción de un estado de nuevo tipo, expulsando a las viejas camarillas de funcionarios corruptos unidos por mil lazos a los intereses capitalistas. También mecanismos de combate a la inflación, aumento de salarios y otras medidas populares para resolver problemas urgentes. Las juntas vecinales del El Alto han planteado al gobierno la creación de una dirección para avanzar en la revolución. Los 34 pueblos originarios del oriente se han declarado autónomos y amparados en la constitución plantean recuperar sus Tierras de Origen. Es necesario que el gobierno escuche y apoye a los movimientos que representa, pero que preste un apoyo efectivo, permitiendo la participación y el control de los recursos económicos y la organización popular mediante asambleas y organizaciones propias de las masas populares. También que se favorezca las organizaciones de base y la autodefensa de las comunidades, incluso armada, que evite nuevos actos de humillación, robos de tierras y asaltos de los comandos civiles, así como un esfuerzo mediático y cultural para demostrar el carácter reaccionario y la vinculación con el imperialismo de esta derecha que posee la totalidad de los medios de comunicación del país. En Bolivia es tiempo defender las conquistas que han costado mucho, es tiempo de avanzar hacia la revolución para no retroceder, y es difícil que un “capitalismo andino” sea más eficaz o siquiera posible, tanto para impedir el avance de la reacción como para satisfacer las necesidades de una población postergada. Un camino anticapitalista y socialista se perfila como una variante posible y necesaria para alcanzar ambos propósitos.