donde estan los chuquisaqueños

Un milagro puede salvar al Tribunal»
Silvia Salame Farjat. Desde la soledad de su oficina en Sucre, la única magistrada que queda del Tribunal Constitucional emite su último pedido de socorro. "Si yo me voy, terminarán poniéndole candado al edificio", advierte. Recuerda que el Gobierno hirió a la institución y que el tiro de gracia se lo dio el Congreso
Roberto Navia | rnavia@eldeber.com.bo
Rezos. Dice que todos los días le pide a Dios para que le dé fuerzas y no desmaye en su lucha por salvar a la institución que es la defensora de la democracia
- ¿Cómo se siente ser la única magistrada en el Tribunal Constitucional?
- Decir bien sería mentir. Estoy absolutamente sola.
- ¿Desde cuándo?
- La última renuncia, la del doctor Arias, fue en enero, pero en los hechos, el TC está paralizado desde el 18 de octubre del año pasado, cuando renunciaron dos magistrados. Desde entonces no hay quórum.
- ¿Podemos decir que Bolivia no tiene un TC?
- Indudablemente, el TC existe. Precisamente la razón para que yo no haya renunciado es para evitar que desaparezca.
- ¿Si renuncia, desaparece?
- Desde luego, porque seguramente se pondría candado a la institución. Prácticamente el Parlamento ha condicionado a que con carácter previo se haga primero el referéndum revocatorio. Pero cualquier persona que tenga dos dedos de frente sabe que una vez que se haga el referéndum ya no necesitan hacer designaciones porque lo que menos van a necesitar es un TC.
- ¿Cuál es la solución?
- La única posibilidad que existe de poder continuar es con la modificación de la Ley del Tribunal Constitucional para que las resoluciones puedan salir con una sola firma cuando se trate de jurisprudencia reiteradora, como sucede en muchos países. Eso tiene que decidirlo también el Congreso. Lo que proponemos es que siguiendo la jurisprudencia internacional, cuando el caso involucre reiterar lo que se dijo anteriormente, la resolución pueda salir con una sola firma.
- ¿Qué quiere decir con ello?
- Por ejemplo, si el TC dictó sentencia en el caso de una mujer embarazada que fue despedida y si hay otros casos en el país que se refieren a lo mismo, entonces prácticamente se recopila el expediente de los otros fallos y se autoriza la salida de la sentencia con una sola firma. Con ello se permitiría por lo menos la sobrevivencia del TC hasta que, cuando salga la nueva Constitución, se elijan magistrados. Proponemos la modificación de los artículos 22, 33 y 47 de la Ley del TC.
- ¿Pero qué pasará con las denuncias de inconstitucionalidad que pesan sobre los decretos y las leyes?
- Nosotros tenemos aproximadamente pendientes unos 300 recursos de inconstitucionalidad y de nulidad de diversas resoluciones legales. Eso indudablemente tiene que quedarse hasta que haya un tribunal completo.
- ¿Se pueden presentar denuncias de inconstitucionalidad ahora?
- Pueden, pero se quedan en el congelador.
- ¿Ha recibido presiones para que renuncie?
- No presiones, pero sin embargo todo lo que el Congreso ha hecho es una invitación a que renuncie, porque, ¿para qué quedarme en un Tribunal en el que no vamos a solucionar ni salvar la institucionalidad? Yo sola no puedo continuar quedándome indefinidamente y tampoco vamos a salvar la situación de los ciudadanos que tienen más de 2.000 causas paralizadas. La justicia constitucional que no es pronta, no es justicia.
- ¿Usted se ha puesto un plazo? ¿Hasta cuándo?
- Sí. La fecha seguramente la voy a decidir en el transcurso de estos días. Tengo que tomar una decisión que no involucre también dañar de un momento a otro a todo el personal. De la decisión que yo tome dependen prácticamente 100 personas que trabajan en la institución. Se trata de gente altamente calificada. Los abogados del TC son personas que han sido capacitadas en el exterior, gracias al apoyo de la cooperación. Cerrar el TC significa que toda esa gente, si bien va a conseguir otro trabajo, nunca más se la va a poder reunir cuando tenga que reabrirse el Tribunal. Esa es la razón por la que yo decidí pasar lo que tuviera que pasar hasta que se designe a los magistrados, pero las condiciones no están dadas.
- ¿Qué es lo más amargo que ha tenido que vivir?
- La falta de interés y de decisión política del Gobierno para nombrar a los magistrados. Ahora, la falta de interés de la propia oposición para hacer la designación, el hecho de que se haya subalternizado a intereses regionales, personales, políticos y partidarios la designación del TC para mí ha sido como una puñalada en el corazón.
- ¿A quién le conviene que el TC no funcione?
- Creo que en este momento a todos. No le conviene al Gobierno, pero tampoco a la oposición.
- ¿Por qué no le conviene a la oposición?
- La oposición erradamente pensó que el TC podía parar el referéndum revocatorio, cosa que jamás hubiera ocurrido porque nadie presentó un recurso para ver si era constitucional o no. Lo que se hizo fue remitir la pregunta del referéndum y, sobre eso, el Tribunal tenía que decidir si era o no constitucional.
Si usted analiza, todo el Congreso está ahora en funciones gracias al TC.
- ¿A qué se refiere?
El TC ha viabilizado las elecciones. Primero tuvimos problemas con la salida de Banzer. El Tribunal dio la solución para que pueda sucederle Tuto Quiroga; luego tuvimos problemas en las elecciones de Goni (Sánchez de Lozada). En el caso de la renuncia de Carlos Mesa hemos tenido dificultades en el caso de Rodríguez Veltzé. El TC ha aportado a la democracia en este país con fallos históricos y éste es el pago que recibe de un Parlamento que subalterniza a otros intereses la decisión de nombrar magistrados.
- ¿Tenemos políticos sin memoria en este país?
- Desde luego, eso siempre lo hemos sabido, sino jamás usted podría entender que personas que han salido en condiciones adversas puedan volver como héroes de la democracia.
- ¿Hay otros casos en el mundo en el que el mismo país mata a su TC?
- Es el único caso en el mundo en el que un tribunal exista con una sola persona. Existieron otras situaciones críticas para la justicia constitucional como la de Perú, pero sus parlamentarios altamente responsables reaccionaron y lograron que se conduzca nuevamente a la democracia. Bolivia es el único país en el mundo en el que la clase política subestima la posibilidad de que sea el TC el que pueda salvar la democracia y evitar que nos enfrentemos los unos a los otros, y que entremos a un Estado de hecho en vez de derecho.
- ¿Cuáles son los efectos contra la democracia?
- Si hubiéramos tenido un TC funcionando, en primer lugar el problema del proyecto de la Constitución ya se hubiera solucionado hace mucho tiempo. Es posible que no se hubieran dado los referéndums autonómicos porque al ser acogidos en el proyecto de Constitución no necesitaban hacer esos referéndums. Tampoco habría la necesidad de hacer un referéndum revocatorio. En fin, no puedo decirle la cantidad de cosas que no hubieran pasado en el país. Lo que pasará, pesará sobre las espaldas de los parlamentarios que prácticamente le han dado el tiro de gracia al TC, un tiro a la democracia.
- ¿Cree que actuaron por ignorancia en el tema jurídico o por posiciones premeditadas?
- No creo que puedan ser ignorantes porque si bien no todos son abogados, muchos tienen asesores. Yo creo que hasta un estudiante de colegio se daría cuenta de que muchas situaciones se hubieran evitado si hubiera estado el control de constitucionalidad en vigencia. Creo que son intereses partidarios, políticos, personales los que han impedido que se designe a los magistrados.
- Pero es el ciudadano común también el que se perjudica
- Si se modificara esa ley, hasta fin de año podríamos sacar 2.000 sentencias que están pendientes. Se beneficiaría al ciudadano de a pie, al que llora porque no tiene una justicia constitucional. Yo he presentado el proyecto de modificación a la ley del TC al Viceministerio de Justicia hace más de un mes y fui a La Paz para entregarle al Vicepresidente de la República y no me ha recibido, lo he mandado también a senadores de la oposición.
- ¿Lo de la aprobación de los nuevos magistrados es un tema de voluntad del Congreso?
- Eso para mí ya no se va a realizar. No soy tan ingenua como para creer que después del referéndum se hagan designaciones. El Gobierno, gane o pierda, no va a necesitar del TC. Si gana el revocatorio tendrá como prioridad hacer aprobar su Constitución y si pierde seguramente a la oposición tampoco le interesará. La suerte de los magistrados ya está echada, hasta un año después de que se apruebe la nueva Constitución no habrá nuevos magistrados. Además, se corre el riesgo de que los que resulten elegidos, lleguen por intereses políticos e incluso lo gravísimo sería que también el personal sea politizado.
- ¿Qué imagen da esto hacia afuera?
- Existe una alarma total, nadie puede creer.
- ¿Quién lo está matando al Tribunal?
El Gobierno hostigó al TC, por eso muchos magistrados se fueron. Yo me quedé para salvarlo y albergaba la esperanza de que el Congreso iba a tener madurez. Para mí, el tiro de gracia le ha dado el Congreso. La oposición y el oficialismo para lo único que se pusieron de acuerdo ha sido para no designar a los magistrados hasta después del referéndum. Ellos, que no se ponen de acuerdo para nada, sí lo hicieron para liquidar a la institución.
Sólo un milagro puede salvar al Tribunal. Yo soy una persona cristiana, católica, apostólica y considero que para Dios nunca hay nada imposible. Todos los días le pido que no permita que me abandone la esperanza, que siempre crea que hay un mañana mejor, pero hay días que hasta la fe me flaquea