KILIMANJARO
Isaac Martínez es el primer boliviano en escalar los 5.895 metros del célebre pico de Tanzania. El militar paceño se ha puesto como objetivo el trepar las montañas más elevadas de los cinco continentes.
Texto: Javier Badani Ruiz
Fotos: Isaac Martínez
La meta de Isaac Martínez Velasco intimidaría a más de uno. A sus 32 años, este oficial del Ejército boliviano busca coronar el pico más alto de cada uno de los cinco continentes que conforman el planeta.
Hasta el momento, este experimentado montañista paceño lleva conquistados dos: el Aconcagua (7.000 metros de altitud) en Sudamérica y el volcán Kilimanjaro (5.895 metros de altitud) en África. Y esta última hazaña se constituye en el mayor orgullo de Martínez, quien el 2005 se convirtió en el primer boliviano en ascender al techo del continente africano.
La proeza de este hombre es significativa si se toma en cuenta que anualmente, en promedio, sólo 60 de cada 100 montañistas logran con éxito llegar a la cima de este coloso, como asegura Martínez.
´Me siento orgulloso de saber que la bandera boliviana flamea en la cima del África, la cuna del mundo´, señala el teniente de las Fuerzas Armadas, cuyo interés ahora se centra en la conquista, en julio de este año, del Elbrus (5.642 metros de altitud). Asentada en la parte occidental de la cordillera del Cáucaso, en Rusia, éste es el pico más alto del continente europeo.
Centinela de los chaggas
Ubicado en Tanzania, el volcán y Parque Nacional Kilimanjaro está rodeado de un sinfín de mitos. Uno de ellos es esgrimido por las comunidades chaggas que habitan el área. Ellos sostienen que dentro del coloso habita un ser que protege a su país de los ataques de sus enemigos.
Así, según la creencia, cada vez que esta nación africana está amenazada, el volcán lanza varias fumarolas para alertar a sus habitantes sobre el inminente peligro.
Fue el año 1889 que los alpinistas europeos Hans Meyer y Ludwing Purtscheller —luego de tres intentos fallidos— conquistaron la cima del volcán Kilimanjaro. Desde entonces, miles de personas —aproximadamente unos 10.000 el año 2006— intentan efectuar esa proeza. Y en octubre del 2005 fue el turno del boliviano Isaac Martínez Velasco.
Amante de las alturas, este paceño egresó del Colegio Militar el año 1998. Posteriormente se inscribió en la Escuela Militar de Andinismo —cuya sede se encuentra en Curahuara de Carangas, Oruro—, institución a la que este oficial dedicó más de nueve años y de la que hoy en día es instructor.
Tras conquistar los picos más importantes del país —incluso guiando a militares ingleses—, Martínez se lanzó el 2001 a la cima del Aconcagua, en Argentina, donde fue becado para realizar un curso especializado de montañismo.
´Desde entonces me propuse llegar a los techos más altos de los cinco continentes´, explica el uniformado, quien tres años después, y aprovechando que cumplía una misión de paz de la ONU en el Congo, se propuso coronar la montaña más alta de África.
Claro, realizar la hazaña por su cuenta y sin el apoyo financiero de ninguna institución obligó al teniente a planificar su ascenso al Kilimanjaro durante sus vacaciones de siete días y luego de concluir su misión en el Congo.
Usualmente, las empresas de turismo en Tanzania ofrecen paquetes de un mínimo de seis días, esto para prever una buena aclimatación de los montañistas a la altitud del lugar. Sin embargo, Isaac Martínez, que invirtió cinco días en el transporte hasta Tanzania, al final sólo contaba con 48 horas.
Y precisamente la falta de adaptación y la necesidad de lograr la ascensión en un lapso corto se constituyeron en el temor más grande de Martínez, debido a que arriba de los 5.000 metros de altitud, el cuerpo humano se enfrenta a diversas adversidades. Una de ellas, el denominado mal de montaña, que llega a causar daños físicos.
Para contrarrestar cualquier adversidad, el montañista boliviano se había preparado con antelación en la base militar de Congo —a 150 metros de altitud—, donde diariamente recorrió al trote una distancia de unos 20 kilómetros.
Sin embargo, ´nada prepara al cuerpo humano para contrarrestar la falta de oxígeno en las alturas´, señala el andinista nacional.
Al final, y confiado en sus años de experiencia, Martínez enfrentó los más de 5.800 metros de altitud del volcán Kilimanjaro un día después de su arribo a Tanzania.
´Cuando llegué al lugar tropecé con las normas del país que obligan a los montañistas a contratar guías y porteadores del lugar. Lo hacen como una forma de incentivar el empleo en ese país africano. No es como en Bolivia, donde cualquiera puede llegar a escalar las montañas del país sin control y sin cumplir ningún requisito previo´, reflexiona Martínez.
A pesar de las dificultades, y acompañado de una pareja de jóvenes montañistas canadienses y dos guías africanos, el viernes 2 de octubre del 2005, antes de las 6.00, se inició la hazaña del militar boliviano desde Marangu, campamento base.
Luego de recorrer siete kilómetros en tan sólo tres horas, se registró el primer inconveniente. Uno de los canadienses no pudo seguir el ritmo de sus compañeros y tuvo que abandonar la expedición a los 2.700 metros de altitud del volcán.
A pesar de la baja, el grupo continuó su acelerado ascenso hasta las 17.30, hora en que alcanzaron el campamento alto, Horombo. Allí, a 4.703 metros, los montañistas descansaron hasta el amanecer.
Durante el ascenso, Martínez fue testigo de las bellezas naturales que atesora este Parque Nacional, que encierra en sus 800 kilómetros cuadrados una insólita variedad de ecosistemas y paisajes. Entre ellos se hallan selvas frondosas, montes bajos, desiertos, masas glaciares y una variedad de animales.
Esta diversidad paisajística, sin embargo, corre riesgo de desaparecer, según una información de la agencia de noticias inglesa BBC.
El reporte asegura que la capa de hielo en la cima del volcán se ha reducido un 82 por ciento desde principios del siglo XX y que los glaciares del Kilimanjaro desaparecerán definitivamente dentro de aproximadamente 20 años.
La conquista del Uhuru Peak
Con sólo 24 horas para llegar a la cima e iniciar el descenso, Martínez y sus compañeros de aventura iniciaron la escalada del Kilimanjaro a las 3.00 del sábado 3 de octubre. Luego de caminar 10 kilómetros en siete horas y atravesar un desnivel de 1.000 metros, el cuerpo de los montañistas comenzó a debilitarse.
´La falta de oxígeno hace que cada nuevo paso sea todo un ejercicio´. A pesar de ello, ´mi guía africano estaba más cansado que yo, parecía mi cliente, porque iba detrás de mí´, rememora con ironía Martínez, quien agrega que ´en esos instantes el impulso para seguir lo brinda la adrenalina que provocan las ganas de llegar hasta la cima´.
A las 15.15 el anhelo del oficial boliviano se hizo realidad. Sus pies alcanzaban entonces el Uhuru Peak, la cima del coloso africano ubicado a 5.895 metros de altitud.
´Me quedé media hora contemplando el impresionante paisaje y pensando que tenía a mis pies al continente africano... Lloré de emoción. Estaba al otro lado del mundo, demasiado lejos de mi país´, espeta el militar, quien dejó en la cumbre, como testigo de su hazaña, una bandera boliviana.
Tras coronar el Kilimanjaro, Isaac Martínez Velasco se prepara para conquistar, en julio de este año, los 5.642 metros del monte Elbrus, el pico más alto de Europa.
Claro que el desafío más grande de este militar boliviano se halla en Asia: el Everest. Ubicado en el Himalaya, a 8.848 metros de altitud, es la montaña más alta del mundo
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