Marco A. Gandásegui, hijo (Profesor de la Universidad de Panamá e

Panamá:
Enriquecimiento enloquecido de una pequeña oligarquía

Marco A. Gandásegui, h.

ALAI AMLATINA, 17/07/2008, Panamá.- El capitalismo es una forma de
organización social llena de contradicciones y conflictos. En su proceso
de crecimiento y expansión, ha tenido que reprimir pueblos y destruir
culturas a escala global. Sus ideólogos lo llaman “progreso”.

Según la prensa de EEUU, la civilización más antigua del planeta - China
– esclaviza a millones de trabajadores para garantizar las tasas de
ganancia de los inversionistas. En Europa se promueven políticas
fascistas para resistir la decadencia de sus economías. En EEUU los
campos de tortura ya son aceptados por los medios de comunicación.

En Panamá desde hace varios lustros la población tiende a empobrecerse.
Los trabajadores pierden sus empleos y, en su lugar, aparece el empleo
informal. El sistema educativo se encuentra en un estado de colapso, con
deserciones y fracasos escolares aumentando. Los gobernantes
responsabilizan a “educadores, estudiantes y padres de familia” de la
situación caótica que reina en el país.

Los servicios de salud han sido desmantelados por los gobiernos de
turno, reduciendo los presupuestos y permitiendo que enfermedades antes
erradicadas regresen creando zozobra en la familia panameña. El desgreño
administrativo ha causado muertes sin que se asuma la responsabilidad
correspondiente.

Las comunidades – en la capital y en el interior – han sido abandonadas
a una agresivo ataque especulador que ha disminuido la calidad de vida
de la gente. La corrupción se ha adueñado de la administración pública y
privada.

Los discursos políticos mantienen su coherencia. Mientras que los
candidatos que se perfilan para las elecciones de 2009 hablan de los
logros de sus gestiones, sus asesores acusan a los trabajadores de la
pobreza y de la inestabilidad social en que se encuentra el país.
Recientemente, un editorial señaló que “es cierto que el costo de la
vida está subiendo, pero ninguno de los grupos que promueve la agitación
social puede negar que el gobierno y la empresa privada se han
involucrado para reducir los impactos de la crisis”. ¿Cómo?

Las organizaciones sociales que anunciaron una huelga para el mes de
agosto fueron acusadas de “malintencionadas”. Además, según los
gobernantes, “las dirigencias que la convocan no tienen razones, ni
excusas para justificar no ir a trabajar”.

Casi el 50 por ciento de los panameños viven en la pobreza y los
editoriales del gobierno dicen que “no hay que sorprenderse si se
descubre que detrás de la mayoría de los dirigentes beligerantes, hay
vinculaciones con partidos políticos, nexos con campañas proselitistas y
redes de conspiración con estructuras clandestinas y financiamientos
dudosos”. ¿Insinúa que el Partido Panameñista está conspirando con el
pueblo en contra del presidente Torrijos. O ¿serán los precandidatos del
PRD que conspiran con los sindicatos contra los políticos de la oposición?
Se ha perdido toda esperanza de que el presidente Torrijos pueda
introducir correctivos a sus políticas equivocadas. Debe entregar el
poder en junio de 2009.

El PRD y la oposición deben sacar la cabeza de la arena y mirar a su
alrededor. Las políticas neoliberales han creado enormes contradicciones
en medio del enriquecimiento enloquecido (lleno de conflictos) de una
pequeña oligarquía especuladora. Están cavando, a mediano plazo, su
propia derrota y creando condiciones para una recuperación nacional muy
difícil a largo plazo.

- Marco A. Gandásegui, hijo (Profesor de la Universidad de Panamá e
investigador asociado del CELA)

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