Haití: Una crisis en múltiples facetas
Wooldy Edson Louidor
Angélica López
ALAI AMLAYINA, 15/07/2008, Puerto Príncipe.-
Crisis social
A comienzos del mes de abril de 2008, Haití se enfrentó a múltiples
brotes de manifestaciones contra el hambre acompañadas de actos
violentos y de vandalismo, lo que se consideró como parte de un
movimiento mundial de protesta que estallaba paralelamente en varios
países con altos índices de pobreza tales como Burkina Faso, Camerún o
Senegal.
Crisis del modelo económico neoliberal
Desde diversos sectores en Haití, particularmente de algunas
organizaciones del movimiento altermundista y aun de los movimientos de
protestas contra la carestía de la vida, llovieron reiteradas críticas
en contra del modelo económico neoliberal aplicado en el país desde la
mitad de los años ochenta, sobre todo a partir de hechos como la matanza
de los cerdos de raza criolla ordenada por el Estado; tras la apertura
descontrolada de nuestro mercado al comercio internacional y con la
creciente privatización de las empresas estatales.
La entrada de productos extranjeros provenientes de países del primer
mundo con muy bajos aranceles ha destruido la producción nacional y nos
ha vuelto completamente dependientes, primero del extranjero y luego de
la conmiseración de los organismos de financiamiento y de la comunidad
internacional, lo que ha aumentando de paso nuestra supuesta deuda
económica.
A través de las manifestaciones (hasta ahora), la gente viene pidiendo
el relanzamiento de la producción nacional y la implantación de un nuevo
modelo económico más preocupado por el bienestar de la población, y
menos centrado en la estabilidad macroeconómica y en quedarse fiel a los
dictados de los financiadores internacionales.
Crisis gubernamental
A raíz de las manifestaciones contra el hambre y del impacto nacional
que estas tuvieron, Haití se enfrentó a una crisis gubernamental causada
por la decisión del Senado de la República de destituir al primer
ministro Jacques Édouard Alexis. Los 16 de 24 senadores que votaron la
destitución el 12 de abril, dijeron en su carta al jefe del gobierno que
“las haitianas y haitianos ya no creen en la capacidad del equipo
gubernamental que Ud. (él) dirige para tomar las decisiones necesarias
que permitan aliviar la miseria en la que viven cada día”.
Desde entonces, la nación se encuentra a la espera de que un nuevo
primer ministro sea ratificado para suceder a Alexis, quien sigue
gestionando los asuntos corrientes. En efecto, dos de los tres primeros
ministros designados hasta el momento por el presidente René Préval,
Pierre Erick Pierre y Robert Manuel, fueron rechazados el 12 de mayo y
el 12 de junio respectivamente por la Cámara de diputados, en particular
por un bloque político formado al interior de dicha Cámara llamado
Concertación de Parlamentarios Progresistas (CPP). La razón argumentada
para el rechazo de las candidaturas de los dos primeros ministros
designados fue la supuesta inconformidad de sus documentos en relación a
lo que manda la Constitución haitiana vigente. La nueva primera ministra
designada por Préval, Michèle Duvivier Pierre Louis, espera aún el voto
de ratificación del Parlamento para entrar en función.
Crisis de seguridad
Mientras tanto, el secuestro ha ido ganando más terreno en todo el
territorio nacional, lo que llevó a un centenar de organizaciones de la
sociedad civil a manifestarse públicamente y de forma masiva el 4 de
junio pasado en la calles de Puerto Príncipe. La finalidad de dicha
manifestación era decir un No contundente a este fenómeno inaceptable
que cobra cada vez más víctimas, principalmente entre la niñez y la
adolescencia.
¿Crisis moral?
La designación de la nueva primera ministra, Michèle Duvivier Pierre
Louis, viene generando un nuevo debate en la sociedad en torno al tema
de la “moralidad”. Parte de algunos sectores, sobre todo de las iglesias
protestantes y de algunos grupúsculos políticos, exigen a las dos
Cámaras que se forme una comisión ética para investigar la vida privada
de la candidata con el fin de confirmar o no su supuesta homosexualidad.
Según tales sectores, una persona homosexual no puede de ninguna manera
acceder al puesto de primer ministro, independientemente de que todos
sus documentos estén en conformidad con lo prescrito por la Constitución
y que posea las capacidades y competencias necesarias para ocupar dicho
puesto.
Actualmente, la crisis va tomando una configuración moral (¿o
pseudo-moral?) que muchos organismos de derechos humanos, organizaciones
feministas, grupos de intelectuales, académicos, grandes figuras
políticas nacionales e internacionales y otros sectores religiosos
consideran como una “vuelta a la inquisición”, una “campaña sexista”
contra la mujer y una “deriva” para el país.
La crisis amenaza con intensificarse
A mitad del mes de junio, el presidente Préval manifestó su inquietud de
que, por la actual subida del precio del barril de petróleo en el
mercado internacional (en aquel entonces, 139 dólares el barril) y
debido a la incapacidad del actual gobierno haitiano para seguir
subvencionando los productos petrolíferos (subvención que le ha costado
12 millones de dólares en déficit), los precios de los productos
alimenticios sufran un considerable aumento en las próximas semanas y,
por ende, se reanuden las manifestaciones contra el hambre y se
produzcan nuevos conflictos sociales.
Además un nuevo año escolar comenzará en el mes de septiembre, lo que
implicará para muchas familias pobres y de la clase media, enfrentarse
nuevamente a los altísimos costos de la escolaridad de sus hijos e hijas
y a la compra de uniformes y útiles escolares. A su vez, los precios del
transporte público que han subido también proporcionalmente al aumento
del combustible, incidirán con toda seguridad en el incremento de los
gastos de las familias haitianas para el traslado de sus hijos e hijas a
la escuela y la movilización de los padres hacia sus lugares de trabajo.
Crisis de desesperación y coraje
Desde el 23 de junio, fecha en la que el presidente Préval designó a
Michèle Duvivier Pierre Louis al puesto de primer ministro, la población
espera una respuesta del Parlamento y concretamente de la Cámara de
diputados, para que el vacío gubernamental pueda ser llenado de una vez
por todas y se forme un nuevo equipo competente y no corrupto, apto para
atacar esta crisis que cobra diversas facetas día a día y que amenaza
con intensificarse.
Sin embargo, la miseria y la desesperación en la que vive la población
desgraciadamente están lejos de acabarse en el corto plazo, ya que el
juego de fuerzas políticas en el Parlamento no es favorable al actual
jefe de Estado haitiano quien no deja de buscar el aval del grupo
mayoritario en la Cámara de diputados, el CPP, y de todos los partidos
políticos.
Por su parte, las múltiples ayudas ofrecidas por el Fondo Monetario
Internacional, el Programa Alimentario Mundial y otros organismos y
países de la comunidad internacional se revelan insuficientes para
enderezar la situación de una sociedad desgarrada en sus más íntimas
fibras y que sufre de un mal estructural e histórico del que estamos
asistiendo a la manifestación de sus múltiples facetas.
- Wooldy Edson Louidor y Angélica López
AlterPresse
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