¿Dónde está la propuesta alternativa?

Francisco Buller
¿Dónde está la propuesta alternativa?
16/07/2008 - 23:40:27 Hoybolivia.com
Fuera de Bolivia estamos siguiendo con incredulidad el drama político que está viviendo el país. El presidente, hace poco admirado por todos, llevando su país, como flota de provincia, al precipicio, mientras los dirigentes de la oposición ni siquiera indican el camino seguro.

¿Puede ser que lo que parece obvio dentro del territorio nacional se hace invisible en el extranjero? ¿Será que estamos viendo realidades diversas? Damos vueltas y vueltas a datos e ideas para ver si por si acaso nos entra la luz.

La visión de país de los ideólogos masistas -el cambio- aunque nunca claramente expuesta en su conjunto, se deduce de hechos, dichos y escritos de políticos del oficialismo y sus asociados a lo largo de los últimos años. Lo que se desprende gradualmente es el profundo resentimiento que empapa toda la ideología masista. Parece que al mismo tiempo que la coca ha dado la fuerza para resistir 500 años de opresión, y para finalmente llegar al poder, ella ha generado el odio y la paranoia hacia el opresivo usurpador. Ha generado también la idea de la superioridad e invencibilidad de la civilización andina.

“Somos de la cultura de la vida”, dicen sus líderes, implicando que los demás, los que no son de su estirpe, pasan sus días cultivando propósitos mortíferos. La cultura de la vida es la armoniosa y comunitaria cultura andina que supuestamente ha sobrevivido a la larga era de “la cultura de la muerte”: la española-criolla.

Es un hecho indudable que los pueblos indígenas de los Andes han sufrido terriblemente bajo el yugo español y posteriormente bajo el régimen criollo durante la época republicana. Pero durante estos mismos 500 años ha habido sufrimiento y opresión alrededor del mundo. La vida humana era insignificante, el dolor de los demás un asunto que ni se tomaba en cuenta. Recién hace unas décadas se han aceptado ciertos derechos humanos básicos, en la mayoría de los casos conseguido a través de largas luchas sociales, en los mismos países que no serían de “la cultura de la vida”.

Además de ser una falacia, sostener que las culturas indígenas serían “de la vida”, o sea, buenas, y las otras, en particular la española, malas, es puro racismo. ¡Si todo esto fuera verdad! se podría, hipotéticamente, acabar con la raza blanca y el mundo volvería a ser pacífico y armonioso. ¡Pero no es así! , la sangre roja fluía claramente en los Andes antes de la llegada de los españoles, sabemos que los Incas exterminaban a las tribus más rebeldes en su camino conquistador.

Históricamente, en el año 1532 con los Españoles ya en Cajamarca y siendo Atahualpa prisionero de Pizarro, Quisquis, general de Atahualpa, y delante del mismo Inca Huascar, medio hermano de Atahualpa, hizo decapitar en las afueras del Cuzco, en una tarde soleada, a más de un millar de familiares de Huascar, poco antes de matarlo a él. Todo ello en señal de la “cultura de la vida”, es decir, la vida de Atahualpa, que Quisquis quiso de esta manera proteger.

Durante 500 años los pueblos indígenas andinos, han cultivado el comunitarismo, arte de los sujetados, pero ni llegar la nueva era indígena, el Jacha Uru, con la toma del poder por Evo Morales, esos mismos indígenas demuestran en sus casi diarios linchamientos de supuestos delincuentes, que son tan capaces de dar muerte a un semejante como lo son los demás representantes del género humano.

Así es que el MAS insiste en referir al mítico carácter pacífico y asociativo de las culturas ancestrales, para justificar la reinstalación de “la cultura de la vida”, o sea un régimen de soberanía indígena, la reinstauración del Tawantinsuyo, el imperio de los cuatro suyos, del cual Bolivia, bajo el nombre de Collasuyo, fue el más occidental. Esta Bolivia refundada será un estado etnocéntrico, igual a lo que Ollanta Humala propone para el Perú: el poder a los mestizos e indígenas, la mayoría de la población y los tradicionalmente marginados.

Para dar sólidas bases a tal cambio es imprescindible neutralizar a los criollos, los que supuestamente se han adueñado de gran parte de las tierras y otras riquezas naturales, además de dominar las finanzas y el comercio internacional.

Hasta la fecha han sido varias las tácticas utilizadas. La primera que salta a la vista son los constantes e infundados insultos públicos y las acusaciones de todo lo que el buen masista ha aprendido a aborrecer: racismo, vendepatriatismo, secesionismo, neoliberalismo, etc., etc. No importa la veracidad de las acusaciones, mientras el gran jefe y su corte lo dicen, humildemente, las bases seguirán creyendo. Así es que a lo largo de dos años de incesante difamación, el gobierno nacional ha sabido fomentar el antagonismo y el odio entre los departamentos del altiplano andino y los de la media luna, entre los resentidos sociales y los más equilibrados, entre los “originarios” y los k´aras.

Otra táctica divisoria, ha sido atacar lo europeo. Los Europeos no habrían aportado nada al progreso del país, su “misión civilizadora ha sido un fracaso”, según la carta del presidente Morales dirigida a la UE.
No importa que los españoles hubieran dejado una fe en un dios único que sirve a gran parte del pueblo para encarar la vida, ni el idioma castellano con el que los Andinos pueden participar de la modernidad, ni el hecho de que gracias al aporte de inmigrantes Europeos, como los Italianos, Alemanes, Eslavos y otros, la sociedad boliviana ha podido integrar tecnologías avanzadas, fruta del sistema de pensamiento racional y de la ciencia pura europea. La verdad no importa, sino el adoctrinamiento de ciertas ideas. Poco a poco la gente va quedando conforme con la nueva ideología. Cuando algunos osan protestar, se les golpea, como acontece en las plazas de La Paz y Cochabamba, y “si no les gusta”, el presidente Morales les tiene un mensaje claro: “que se vayan!”.

¿Será para facilitar la salida de estos inconformes que el mismo presidente -como un Rey Sol- les ha amonestado a los políticos europeos de no ser sinvergüenzas, y de mantener sus puertas abiertas a los inmigrantes bolivianos? Desde esta óptica es de admirar la facilidad con la que el presidente Morales, al atacar a los Europeos, ha obtenido el apoyo para sus políticas internas –para el “fortalecimiento de los mecanismos democráticos”- de sus colegas presidentes en la reunión del MERCOSUR en Tucumán, los mismos que serán forzados a soportar el flujo migratorio en caso de que se confirma el cambio estilo MAS.

Pero más que todo, estos ataques a la cultura europea son para el consumo interno, para que los indígenas, campesinos y obreros del altiplano, de los valles y los llanos, entiendan que los k´aras, los vendepatrias de Santa Cruz, los neoliberales escondidos por doquier, son únicamente unos chupa sangres de las nobles razas de bronce, a ser removidos mejor cuanto antes.

Para quebrar la resistencia de los k´aras criollos, otra táctica masista consiste en destrozar sus fuentes de ingreso. Por un lado están las nacionalizaciones, las que sustraen riquezas y fuentes de trabajo al ámbito privado, por el otro se destruye simplemente la economía del mercado. Hay muchos quienes reprochan al gobierno nacional el desconocimiento en el manejo de la economía, sugiriendo que sus constantes intervenciones demuestran errores políticos.

¿Será posible que todos los expertos con los que cuenta el gobierno nacional sean tan ciegos para no darse cuenta de que, en vez de ayudar la economía nacional a crecer, la están sofocando?, ¿Puede ser que cualquier ciudadano medianamente informado entienda mejor que los doctores en el palacio que el manejo estatal de la economía ha sido un fracaso y que hasta Raúl Castro y los líderes chinos han cambiado de rumbo? No parece verosímil!.

La explicación más razonable para el lamentable desempeño económico es que se trata de una política deliberada. Es la estrategia de la tierra quemada, forzando a sus pobladores a buscar mejor fortuna en otro lugar. Una vez que el estado se haya apropiado de todo, sobrará tiempo para decidir qué grupos de “originarios” tendrán el privilegio, como ha acontecido recientemente en la antigua URSS y otros estados ex-socialistas, de adueñarse de estas riquezas.

Otra táctica que llama la atención, es la división del pueblo boliviano en originarios y no-originarios. Normalmente una persona es originaria de un país cuando ha nacido en el mismo. Los ideólogos del MAS han definido como originarios a todos aquellos pueblos que vivían en el territorio nacional antes de la llegada de los Españoles.

Todos estos pueblos –y por excepción también el pueblo afroboliviano– tendrán derechos económicos, sociales, políticos y culturales reconocidos en la Nueva Constitución para estas naciones y pueblos originarios. Los demás ciudadanos, los parias blancos y mestizos de la nueva sociedad boliviana, tendrán que acostumbrarse a una presencia descomunal de autoridades originarias en las instancias legislativas y administrativas del estado.

El desenvolvimiento de este control originario sobre estas instancias no está del todo claro, pero la Nueva Constitución deja mucho espacio para un papel preponderante de este segmento privilegiado de la población.

En otros países se conoce el concepto de “originario”, pero aplicado a minorías, a pueblos o naciones en peligro de extinción. En Bolivia los “originarios” son la mayoría! Dando certificado de origen –con toda clase de derechos económicos, políticos y territoriales- a esta mayoría indígena, equivale a estigmatizar los ciudadanos de la minoría, imponiéndoles una ciudadanía de segundo rango. Tal política de estigmatización se ha aplicado en otros países, Alemania, África del Sur e Israel, por ejemplo, con las consecuencias que nos confrontan diariamente.

A la falta de denominación de origen, promovida por la Nueva Constitución, se sumará la falta de ciertos privilegios territoriales. Los territorios reservados a los “originarios” pueden inclusive constituirse o crecer a pedido de los mismos “originarios”. A la larga no hay nada que impide que los “no-originarios” se verán residiendo en aéreas reducidas, bantustanes del apartheid originario (1).

Para terminar esta breve y muy incompleta lista, se observa el manejo maquiavélico de la palabra “racismo” por parte del presidente de la república y sus colaboradores. En una situación conflictiva, como la que vive Bolivia hoy en día, donde dos razas están en la obligación de forjar un nuevo modus vivendi, civilizada y adaptada a las normas vigentes, resulta desolador escuchar al presidente de la nación boliviana quejarse continuamente de supuestos insultos racistas, los cuales nadie más que el parece haber escuchado.

Nunca son acusaciones directas, todas son insinuaciones generalizadas. “Me llamaron indio de mierda!”, o “quieren tumbar al indio”, siempre proferidas para ser transmitidas al gran publico. Estas confidencias racistas presidenciales logran por una parte pintar a los “vendepatrias”, los “neoliberales”, “las oligarquías” de Santa Cruz y del restante de la media luna y de “sus enemigos”, como racistas, mientras fomentan el odio de “los indios” - base electoral de la que el MAS necesita - hacia toda oposición a su cambio, la mal llamada “revolución democrática y cultural”.

Respecto a este racismo presidencial son elocuentes los reproches de la gente, “El presidente tiene que ser como el padre de la nación, no el instigador de odios y pleitos”, dicen. Debe ser muy doloroso para el ciudadano de buena fe, el momento en el que se da cuenta de que el padre de la nación es un rabioso, enfrentando a los hermanos entre si, listo para llevar al país por los caminos indicados por su cabeza calentada por el odio.

Contra este fondo de la reinstauración del antiguo imperio del Sol se entienden perfectamente las políticas del gobierno masista. Se presume que Evo Morales se deja llevar por los designios bolivarianos de Hugo Chávez. “Los originarios”, en realidad, no profesan ningún interés por Bolívar, ni por el estado republicano, lo cual quieren dejar en el pasado, para en palabras del preámbulo de la Nueva Constitución, refundar Bolivia, “con el poder originario del pueblo”.

Es exactamente lo que ha hecho el MAS al cerrar las puertas a la oposición en el momento de aprobar el proyecto de Nueva Constitución: ha dejado a todos los republicanos, neoliberales y originarios “traidores”, en la calle. Han mostrado, y lo demuestran todavía claramente a diario, que la actual Constitución del Estado les importa un pepino.
Lejos de seguir a Chávez, los masistas están utilizando el poder económico del compañero del norte para pagar la cuenta del cambio al régimen de apartheid originario. Con Correa listo para presentar su nueva constitución en el Ecuador, y Humala Ollanta preparando igual cambio para el Perú, el sueño de la restauración de un Tawantinsuyo para “originarios” esta cerca de realizarse.

Es una tragedia que mientras las intenciones sociales del MAS son admirables, las teorías históricas que forman la base de su proyecto de estado son excluyentes e ilusorias, la muy documentada proyección de los malos del mundo sobre el enemigo externo. El mundo era “verde y lleno de flores”, reza el preámbulo de la Nueva Constitución del MAS, hasta que “comprendimos el racismo”, desde “los funestos tiempos de la colonia”.

Hubiera sido tan lindo acompañar a los jóvenes rebeldes andinos, los Correa, Humala, Morales y compañía, en su lucha por un mundo mejor, más justo, más honesto, más verde. Fue un sueño que muchos soñadores fuera de Bolivia cultivábamos, pero nos encontramos con un movimiento esquizofrénico, hostil a los demás, proponiendo un futuro estado elitista, utilizando engaño, mentira, intimidación y violencia para realizar sus propósitos. Nos despertamos con un sentido de deja vu, de palos, apartheid, Gaza, refugiados...
¿Es este “el vivir bien” que el MAS busca instaurar?

Una cosa que Evo ha dicho sí es cierta: Bolivia tiene el potencial para ser la Suiza andina. Perdiendo de vista que Suiza es un país ejemplar porque ha sabido integrar en el seno de la nación a un gran número de cantones autónomos, donde se respetan diferentes culturas e idiomas, Evo esta queriendo quemar etapas, forzando la mano con una buena limpieza étnica. El quiere una Suiza, con acceso al mar, pero por la manera en la que está moviendo la sartén, donde va llegar es a Bolivyanmar.

El proyecto político del MAS y el de sus aliados de otros países andinos es un gran fraude. La rabia es un mal consejero. Es de esperar que los amautas y los sabios criollos sepan articular un proyecto de integración basado en los más altos ideales de sus respectivas culturas, buscando el diálogo y el respeto. Ojala los demás políticos bolivianos, de frente al vengativo cambio propuesto por el MAS, sientan la responsabilidad de ofrecer al conjunto del país, un proyecto alternativo, con garantías autonómicas hecho a medida de las necesidades de todos sus pueblos, con garantías sociales para toda su gente.

Todavía no es el 10 de agosto, todavía hay tiempo para cualquier eventualidad, que venga de prefectos autónomos, de políticos tradicionales o del mismo presidente, pero que sea realista e incluyente, tomando en cuenta la presencia de los originarios nuevos, que sea una propuesta a la cual el pueblo boliviano en su totalidad, como fue la intención inicial de la Asamblea Constituyente, pueda decir SI.

(1) Territorios “soberanos” creados por el gobierno de la República de Sudáfrica, donde mandaban a vivir a grandes cantidades de ciudadanos negros con el propósito de mantener la supremacía blanca en el resto del territorio nacional.

francisco@cantodelagua.com

Es la politica del odio

Es increible que hasta en los comentarios vertidos por los seguidores de este gobierno sale a relucir el odio, el racismo y la intolerancia. Esta emergiendo un nuevo facismo a la inversa con una sobervia que no aceptan nada que no comulge con lo que ellos pregonan, no saben reconocer la realidad y no ven o no quieren ver sus errores.
Acabo de leer una entrevista que le han hecho a CHoquehuanca el periodico "El Pais" de Espania, lo mismo de siempre, demagogia, palabras de resentimiento, y nada de hechos concretos.
Vaya gobierno que nos gastamos, estamos yendo hacia el oscurantismo y lo peor del caso es la desesperanza a la que nos van metiendo al grueso de la poblacion.