Hoy, martes 8 de julio, se realizó una vigilia en la plaza principal 14 de septiembre de Cochabamba. Unas 500 gentes, entre obreros, organizaciones sindicales y sociales se reunieron para apoyar la huelga de hambre que lleva 9 días y que exige la restitución en su puesto de trabajo de Alejandro Saravia y estabilidad laboral en Manaco y otras empresas.
Los fabriles de Cochabamba, al igual que exdirigentes del sindicato Manaco y dirigentes de la Confederación de Fabriles de Bolivia han empezado una guerra contra lo que la flexibilización y el neoliberalismo han legado a los trabajadores.
Esta sería otra de las medidas que se estaría tomando por los fabriles, que no descartan la toma de la dirección del trabajo, así como el bloqueo de la carretera Blanco Galindo, vía que liga a la ciudad de Cochabamba con la de Quillacollo y la fábrica Manaco.
La decisión de profundizar las medidas de presión dependería de si el día de mañana no se consiguen respuestas fiables a las demandas que presentan los huelhuistas y los movilizados. Mañana estaría llegando un viceministro del Ministerio de Trabajo tras que el piquete de huelga de hambre instalado en sus oficinas obligara al Ministro delgadillo a firmar un acuerdo para tal cometido.
Queda claro, como decía Marx en algún lugar, de que la liberación de los trabajadores del yugo de las cadenas capitalistas sólo puede ser obra de los propios trabajadores.



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