Se revela lo negro de Manaco

Se revela lo negro de Manaco

El
Secretario Ejecutivo de la Confederación de Trabajadores Fabriles,
Ángel Asturizaga, al hacer público un comunicado de prensa explicó que,
“esta huelga es porque un trabajador fabril de Manaco ha sido despedido
injustamente, un trabajador antiguo de 27 años, lo que demuestra que el
objetivo de la empresa es deshacerse de los trabajadores antiguos que
tienen una conciencia de lucha; y por otro lado vemos que lo que la
empresa ha hecho en estos años es violar las leyes sociales en este
país”.

El trabajador Alejandro Saravia, al ser despedido,
acudió al sindicato de la empresa, pero lo dejaron desamparado;
entonces acudió a la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba
y, con el apoyo y solidaridad de los ex dirigentes de Manaco y la
Confederación Nacional de Fabriles, se iniciaron las medidas de presión.

Lo negro de Manaco

Después
de varias investigaciones se reveló algunas irregularidades: a Saravia,
como a muchos trabajadores de la empresa, se le despojó de su bono de
antigüedad y de su derecho a cobrar horas extra, una importante
reivindicación laboral. Mientras muchos obreros cobran apenas el sueldo
básico los empleados administrativos cobran hasta 21000 bolivianos.

“En
Manaco existen contratos leoninos donde el trabajador tiene que
renunciar a los derechos y conquistas que antiguos trabajadores han
tenido; eso dice el contrato”, denunció Asturizaga. agregando que,
“además, está obligado a mentir porque declara que vive a solamente a
dos kilómetros a la redonda de la empresa, lo que libera a la empresa
de pagar el bono de transporte”.

Sumando a esas denuncias el
comunicado de prensa revela que “de igual manera no se paga a un sector
de dependientes los dominicales, así como no se respeta el pago triple
por domingo trabajado tal como señalan las disposiciones legales en
vigencia”.

Asimismo en el transcurso de los días anteriores se
comprobó que la empresa maneja una política de terror hacia los
trabajadores mediante amenazas por recibir comunicados por parte de
activistas.

A todo esto Oscar Olivera, Secretario General de
la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba declaró que “se
está ejercitando intimidación a los obreros vía fotografías y amenazas
verbales a los trabajadores para que eviten reclamar sus derechos y no
asistan a la asamblea que por ejemplo ayer estaba convocada por la
Confederación y fue abortada por esta actitud de terrorismo por parte
de la empresa”.

La empresa, al ver las medidas de presión, en
un claro intento de minimización y desprestigio del movimiento, hizo
correr el rumor de que el dirigente fabril cochabambino tiene intereses
políticos en este conflicto.

Olivera respondió que “si hacer
política es defender a un trabajador retirado, si hacer política es
denunciar que la empresa en sus contratos de trabajo, tal como hoy
estamos presentando las pruebas, obliga a sus trabajadores a renunciar
a sus derechos fundamentales, este es un movimiento político. Y
política para los obreros significa un nuevo tipo de convivencia social
entre todos los que vivimos en una sociedad, entre empleados,
trabajadores, empresarios, y no podemos permitir nosotros que reine la
política del terror, autoritarismo y atropello al derecho de los
trabajadores”.

Las determinaciones

Los huelguistas, al ver que el sindicato de Manaco no defiende al trabajador, determinaron:

Mantener
y ampliar el piquete de huelga de hambre instalado en la Federación de
Fabriles, con la incorporación de dirigentes nacionales de la
Confederación de Fabriles.

Convocar al ampliado
departamental fabril de emergencia, para que conjuntamente las bases
fabriles asumamos acciones de hecho en defensa de nuestros derechos hoy
conculcados no sólo en Manaco, sino también en muchas otras fábricas.

Conminar
al Ministro de Trabajo, Walter Delgadillo, a que asuma de manera plena
su ministerio donde se haga cumplir la ley, caso contrario nos haremos
escuchar de otra manera.

La ratificación plena de la
reincorporación del cc. Alejandro Zarabia trabajador de Manaco, a quien
esta empresa quiere dejar sin sustento para su familia y la
convocatoria a una asamblea general plena y garantizada.

“Este
va a ser el motivo para que empecemos a luchar de manera colectiva por
el derecho de los trabajadores, hoy pisoteados por los empresarios y
olvidados por el ministerio de trabajo”, finalizó Oscar Olivera.