Radiografía de los medios de comunicación en Bolivia tras conflicto del TIPNIS

Radiografía de los medios de comunicación en Bolivia tras conflicto del TIPNIS
 
*Rafo Artigas
 
Las
coberturas a la marcha de los TIPNIS y las elecciones judiciales
recientes de octubre nos han revelado las tendencias y las
intencionalidades políticas que tienen los medios privados de
comunicación. Tras un balance cuidadoso, reflejamos que se han
evidenciado fuertes intereses económico-políticos en medio de ese
conflicto sobre todo de medios privados de comunicación en Bolivia.
 
La
radiografía que les presentamos parte de un análisis al manejo de la
información que efectuaron tanto los medios privados, así como los
mismos estatales para tipificar un mapeo actual cuyo escenario ya nos
prepara el rol que jugarán si se activa un posible conflicto antes de
una recomposición en la estructura gubernamental.
 
Es
de verificar cuidadosamente el rol que jugaron los medios privados, la
exclusividad de sus notas periodísticas, durante los 65 días, el manejo
de los temas con vinculaciones directas de los periodistas con los
dirigentes de la marcha y la gran disposición técnica, logística con
todo su arsenal para “atender” las demandas informativas de los pueblos
indígenas no fue tan casual.
 
Manipulación informativa de medios privados
 
Revisando
toda la historia de las marchas desde 1990, nunca se vio el despliegue
mediático y mas aun de medios privados que en temas indígenas, hicieran
una cobertura amplia como la que vimos en esta coyuntura. Diversos
observatorios de medios revelaron que sí hubo manipulación informativa
de los medios privados durante ese conflicto.
 
El
doctor en política José Luis Exeni, en su libro Mediamorfosis, realizó
una caracterización de la transición de los medios de información
masiva el conflicto del TIPNIS y afirmó que en ello “se desnudó el
perfil de algunos medios privados que “ocultaron mostrando”,
desinformaron en franca vulneración de la Ley de Leyes y del Código de
Ética de la prensa, inflamaron el conflicto y se transformaron en
verdaderos actores político-empresariales”.

Exeni dijo que los
medios privados “realizaron una espectacular cobertura periodística:
reportajes, noticias, comentarios, intervención de opinadores,
reacciones, despachos en directo.  Al menos unos 40 informadores fueron
desplazados al lugar”.

 
Especialmente
la televisión apuntó sus mensajes al corazón, al sentimiento de la
audiencia antes que al razonamiento. Su objetivo era conmover al
público y, al parecer, mostrar un gobierno indígena  insensible
enfrentado a indígenas. En esa línea, los canales mostraron con
prioridad a niños y mujeres embarazadas en situación de penuria.
 
En
lo que pareció una puesta en escena, un menor fue filmado justamente
cuando mostraba un bidón vacío. Los reportes no dijeron que había el
líquido elemento en San Borja, que los dirigentes compraban agua
embotellada —según el testimonio del periodista Clayton Benavides,
enviado al lugar— que la llevaban en tanques, o que el río cercano
estaba contaminado.
 
Sin
embargo, el complejo mediático minimizó u ocultó la trascendencia de
nueve comisiones de ministros que buscaron el diálogo con los
indígenas, las esperas presidenciales destinadas a conversar, los
pedidos para consultas sobre la carretera y, desde el lunes 26 de
septiembre, casi dejó en el olvido la situación por la que atravesó
el canciller David Choquehuanca o las amenazas indígenas con sus flechas a los policías.
 
Por
otro lado, tras el violento operativo policial que terminó en excesos y
vulneración de los derechos humanos de los marchistas, varios medios
privados recurrieron a la mentira. Un periódico abrió su edición con el
siguiente titular: “Muere un bebé en violenta represión contra
indígenas”. Algunas agencias noticiosas y radios se refirieron a la
existencia (falsa) de varios adultos muertos y desaparecidos.
 
Con
esas falacias, esos medios vulneraron los principios de “veracidad y
responsabilidad” establecidos en la Ley Fundamental (artículo 107,
inciso II).
Tras
esas informaciones no verdaderas se realizaron manifestaciones en
varias urbes, con ataúdes blancos (en alusión a las supuestas muertes),
se habló de “asesinato”. Aún hoy algunas personas siguen creyendo que
hubo víctimas mortales en la intervención policial. 
 
Pese
a ello, los medios no aclararon en similar espacio o tiempo lo que
habían desinformado. Al no hacer esa aclaración fueron contra el
artículo 9 del Código de Ética de la Confederación de Trabajadores de
la Prensa, que indica que “los periodistas rectificarán espontáneamente
e inmediatamente las informaciones inexactas o erróneas y concederán el
derecho de réplica y rectificación a toda persona que lo solicite”.
 
Al
respecto, el secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de
la Prensa de La Paz (FTPLP), Boris Quisberth, admitió que en el
conflicto del TIPNIS se evidenció la “manipulación de algunos medios
que quieren inflamar el conflicto por intereses empresariales y por
lograr la primicia”.
 
Por
lo expuesto, se puede concluir que varios integrantes del complejo
mediático privado —que incluye especialmente a los propietarios de
dichos medios—, en el conflicto del TIPNIS, se visibilizaron como
verdaderos actores políticos.
 
Son
los mismos que en el pasado tuvieron el poder real en sus manos y
sienten que no solamente están perdiendo ese poder económico, el poder
político, el poder institucional y el poder judicial, sino están
perdiendo la fuente de generación de su poder, por eso han convertido a
sus medios en una trinchera política.
 
Pero
también esta claro que esos grandes conglomerados de medios privados,
ese “trabajito” no lo hicieron a título de plena identificación con la
causa del TIPNIS, su respaldo vino también de las ONGs que en directa
relación con los medios recibieron su buena bonificación.
 
Es
bueno refrescar la memoria y conocer que en Bolivia la propiedad de los
medios está concentrada en manos privadas (85%). Hay multiplicidad de
medios, pero las reglas de juego, el rayado de cancha de la competencia
comunicacional, lo marca el modelo empresarial comercial, nos señala  Adalid Contreras, en su libro “De medios y enteros”, CEDLA, 2005.
 
Medios del estado y política comunicacional
 
La
cobertura informativa de los medios del estado (BTV, Radio Patria
Nueva, Cambio y ABI) se mantuvo reproduciendo a los actores que exigían
que se concrete la carretera y a los portavoces del gobierno que
estuvieron al inicio del conflicto.
En
el proceso de la marcha como tal solo atinaron a reproducir las
versiones de los dirigentes de la marcha y en otras ocasiones a
dirigentes del TIPNIS (del lugar) y a los dirigentes interculturales,
minimizando la trascendencia de hechos reales de la marcha.
 
“Al
no haber política comunicacional y, además, al subordinar toda
información a la agenda de provocación de los medios privados, el
gobierno sólo responde de modo defensivo, y ello le obliga a no
producir nada que no sea otra provocación”, observó el filósofo Rafael
Bautista, en uno de sus artículos recientes referidos a los procesos de
comunicación.
 
Si
hay algo que muestra con claridad en todo el proceso y por los que el
gobierno recibió una dura crítica, es la ausencia de una línea
informativa que oriente y, que lejos de la confusión y el manipuleo de
los privados, los medios estatales no manejaron una estrategia
proactiva, de clara orientación a los sectores populares y sin
intereses que hagan ver alguna intencionalidad.
 
Consideramos
que todo ello se debe a la ausencia de una política de comunicación,
que tras más de nueve meses de implementarse esa cartera de estado,
hizo aguas antes, durante y después del conflicto del TIPNIS. Y
es que una autoridad que maneja la información a mano debería tener el
monopolio de la comunicación y ejercer ese derecho imponiendo una
política de información dentro de su estructura de medios estatales
coordinada y con coherencia en su tratamiento periodístico.
 
Alentábamos
con optimismo que, con una estructura organizativa renovada
(Viceministerio de Políticas Comunicacionales y Viceministerio de
Gestión Comunicacional), tendríamos una información transparente, ágil,
proactiva sobre la gestión gubernamental, tal como ellos nos dijeron
pero no hay tal.
 
“El
gobierno creó por decreto el Ministerio de Comunicación y alguien
debería darle esa primicia al periodista Iván Canelas, pues no se ha
enterado”, dice Alfonso Gumucio, especialista en comunicación para el
desarrollo, al lamentar las funciones del ex vocero “capaz de seguir el
ritmo del Presidente, quien lo lleva de un viaje  a otro, como si
siguiera siendo su portavoz o asistente personal”, aunque, observa, 
“las funciones de un ministro a cargo del área estratégica de
comunicación no pueden ser esas”.
 
Y
hablando de estrategia de medios del estado, no creemos que el efecto
mediático de exponer a Evo Morales signifique así ganar más adeptos y
por consiguiente un canal oficial como el 7, esté pensando en recuperar
audiencia siguiendo de “pe a pa” las transmisiones de los actos
oficiales del primer mandatario del país.

No
creemos que, en el marco de su nueva estrategia de comunicación de
estado, si la tiene, se recomiende que la gestión gubernamental pudiera
haber un gran repunte con que los medios estatales “exhiban” a Evo
Morales, tal si fuese parte de una campaña de candidatos a elecciones
presidenciales.

Seguimos
machacando con eso que, la exagerada exposición del jefe de estado
tiene otro efecto, los otros medios privados aprovechan sólo para
denigrarlo, para sacar a luz sus “errores” o algún desliz en sus
discursos y mofarse de ello.
 
Sin
embargo, el redoblado monólogo del discurso oficial con la sustancial
eliminación de los contenidos del adversario, sobre todo en TV, y el
abuso de la propiedad pública, en un contexto de obsecuencia que los
lleva hasta la irrupción de la intimidad del disidente, y la
complacencia que se traduce en algo así como “tormento de transmisiones
oficiales” matizadas con otras mas chauvinistas, en vivo o diferido.
 
El
gobierno creó por decreto el Ministerio de Comunicación y “alguien
debería darle esa primicia al periodista Iván Canelas, pues no se ha
enterado”, dice Alfonso Gumucio Dagrón, especialista en comunicación
para el desarrollo, al lamentar las funciones del ex vocero “capaz de
seguir el ritmo del Presidente, quien lo lleva de un viaje  a otro,
como si siguiera siendo su portavoz o asistente personal”, aunque,
observa,  “las funciones de un ministro a cargo del área estratégica de
comunicación no pueden ser esas”.
 
“Pecaría
de ignorancia el Ministro Canelas si no entendiera que las
responsabilidades que tiene en sus manos son mucho más importantes e
interesantes, que traducir el pensamiento de Evo o arreglar los
entuertos que producen sus precipitadas y poco reflexivas
declaraciones”, agrega Gumucio en “El misterio del Ministerio”.
 
Continua
Gumucio, “Peca de ingenuo por no tener política comunicacional (porque
ésta no la asegura el tener un ministerio de comunicación); por no
saber cómo proponer alternativas al uso perverso que hacen los medios
del entretenimiento y la información”, concluye el también  estudioso 
de la descolonización.
 
Mapa Mediático
 
El
mapa mediático puede quedar ideológicamente dividido en dos grandes
bandos”. Uno corresponde al conformado por los emporios periodísticos
del ex grupo Líder, disuelto en julio pasado, pero que no ha perdido en
conjunto su influencia nacional a la cabeza de: El Deber en Santa Cruz 
y Los Tiempos en Cochabamba, cabeza de una serie de diarios menores
publicados por Editores Asociados, de la familia Canelas: El Potosí,
Correo del Sur y otros. Sin dejar de nombrar a los matutinos más
radicales que cuentan con respaldo económico de empresarios nuevos
vinculados a las gobernaciones del oriente: El Día, El Mundo, en Santa
Cruz, El País en Tarija y La Patria en Oruro.
 
Junto
a ellos, la “televisión privada”, en manos de grupos empresariales
cruceños: Monasterio, (UNITEL) Kuljis, (RED UNO), Daher (PAT) y Mercado
(CADENA A).
 
Seis
meses después, el régimen de propiedad comenzó a cambiar, por partes.
En enero del 2009, el consorcio español Prisa comunicó que vendía a la
sociedad Akaishi Investments su participación del 25% en la compañía
propietaria de la red ATB, por 4,1 millones de dólares. No se ha podido
verificar si Akaishi es aún propietaria de la porción o la ha
transferido a algún grupo venezolano.
 
En
octubre de ese año, la prensa local difundió la versión del diario
venezolano Últimas Noticias según la cual Jordán Silva y Joaquín
Livanello eran los representantes del consorcio venezolano que adquirió
las acciones de la red ATB. Sin embargo la Red ATB después de su screening
reciente y la propuesta que nos muestra en la línea informativa
mantiene su mesurada posición equilibrada sin carga de sensacionalismo
como los hacen sus otros colegas medios privados de televisión.
 
La
postura que asumieron algunas redes de radio como Fides, Panamericana y
Erbol es de un disimulado rostro ecléctico, pero que en coyunturas mas
conflictivas como las que vivimos, aprovechan para sacar a luz su ácida
crítica al gobierno aprovechando en sus revistas a los ya conocidos
“analistas” que a más de uno, ya no son creíbles.
 
El nuevo matutino “Página Siete”, entra en este grupo de medios, no obstante haberse comprobado que este agitó
a la población con una información que fue desmentida respecto a la
muerte de un bebé y otros poco creíbles a lo largo del conflicto. 
 
De
los resultados de estas prácticas hay sobrados ejemplos, bien en
momentos de conflictos como los ocurridos en América Latina, o
cualquier otro lugar del planeta, o contra países que soberanamente han
decidido romper con la fórmula capitalista.
 
La
información publicada sobre Cuba es un ejemplo de cómo se tergiversan
los hechos y las realidades mediante una guerra mediática que se ha
prolongado por más de 50 años, y que incluye diversas variantes con el
objetivo de desvirtuar lo que ocurre en el primer país socialista de
América Latina, a 90 millas del imperio norteamericano.
 
Resulta
que los mercenarios que EE.UU. reclutan en Cuba, para ellos son
“disidentes” y hasta se confabulan para otorgarles premios, como por
ejemplo los concedidos a la tristemente célebre bloguera Yoani Sánchez,
por la corporación mediática PRISA, de conocidos vínculos con otros
consorcios norteamericanos. Se encargan así de fabricar una
“disidencia” y utilizarla mediáticamente para atacar a Cuba y tratar de
lesionar su prestigio.
 
Esta
es la verdadera esencia del poder mediático, fabricar hechos o
“personajes” y/o manipular información. Eso también está pasando en
Bolivia.
 
*Rafael Artigas es comunicador e investigador orureño

 


To: fOROBolivia@gruposyahoo.com
From: graffiti_bo@yahoo.com
Date: Thu, 24 Nov 2011 04:18:32 -0800
Subject: [fOROBolivia] Hacia la Marcha del 9 de Diciembre

 

Charla en la Universidad Popular Libertaria de la plaza.
Tema: "Carretera por el TINPNIS y la Manipulación de la Prensa"
Hrs. 18:00 Todos los días en la plaza "14 de Septeimbre"
 
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Radiografia de los medios

Estoy de acuerdo, hubo mucha manipulacion (como siempre) por los medios privados, yo mismo lo vi en el canal Gigavision cuando en su resumen semanal muestra el perfil del rostro de unos de los policias heridos por los de la marcha del tipnis pero no muestra el perfil donde tenia una herida de sangre que parecia ser por flechas o lanzas, sinos el perfil donde no tiene nada y parece sano.

Ya que la mayoria de los canales privados estan en contra de nuestro gobierno y pais, los medios estatales, como el canal 7 tiene que mostrar lo que no muestran los otros canales, eso es los discuros y obras de nuestro presidente, gobierno y organicaciones sociales e originarias, en eso no estoy de acerdo con este articulo.