Las y los ministros tuvieron la desfachatez de decir que la consulta del TIPNIS se puede hacer en Trinidad, la capital del departamento del Beni. Esta aseveración insólita es como decir que el Censo de Población y Vivienda de Bolivia se la va a ser en Buenos Aires, por qué es más cómodo y podríamos juntarlos a todos los bolivianos en esa metrópoli porteña, además de aprovechar el censo de los dos millones de bolivianos en Argentina. Parece ficción literaria, pero esto es precisamente lo que acontece, las y los ministros dijeron eso sin ruborizarse, sin asomar en sus rostros el menor resquemor de lo que aseveraban. Al Ministro de Obras Públicas se le ocurrió decir que se puede hacer la consulta en cualquier parte, pues la ley 222 y el protocolo no dicen nada al respecto, lo que no se prohíbe se permite. ¿De dónde saca semejante cosa? No sabe que los derechos de los pueblos indígenas son territoriales, que las comunidades son territoriales, que la Constitución les reconoce territorialidad, además de libre determinación, autogobierno y autonomía. ¿De dónde salieron estos personajes que no tienen ni la más tibia noción del proceso y de la Constitución? ¿Hemos llegado al colmo del delirio o hemos perdido todo decoro y compostura; ya no importa expresar estas disquisiciones dislocadas, estas aseveraciones tan desfachatadas? Lo que importa es imponer la carretera contra viento y marea, improvisando una espuria consulta, violando las normas y la estructura conceptual de la consulta con consentimiento, previa, libre e informada, establecida en los convenios internacionales y consagrados por la Constitución. El mismo presidente dijo que ya hay luz verde pues las 2/3 partes del TIPNIS han rechazado la intangibilidad del TIPNIS y el Vicepresidente repitió mecánicamente el mismo argumento extravagante de las y los ministros, que la consulta se puede hacer en cualquier parte, saliendo del propio territorio.
¿Luz verde para qué? Para construir la carretera. ¿No se dan cuenta que vuelven a desenmascararse, que vuelven a mostrar su mala fe y sus intensiones aviesas? Eso es lo que quieren, construir la carretera que expresa categóricamente el modelo extractivista en el que está embarcado el gobierno, con todo el simbolismo de la ilusión de desarrollo y todas las figuras de la corrosión moral. La destrucción del ecosistema, del territorio y del parque Isiboro-Sécure les importa un comino. El verso es el desarrollo o, como dicen en la estrambótica Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para el Vivir Bien aprobada por la Asamblea Legislativa; el verso es el desarrollo integral, reducido en el TIPNIS a las versiones asistencialistas del Cuerpo de Paz escuelas, postas de salud, progreso. Los gobernantes trastornados y funcionarios descoloridos, Estos supuestos anti-imperialistas, repiten al pie de la letra el discurso asistencialista de una forma de intervención imperialista en el área rural, inaugurada en tiempos del Presidente John Fitzgerald Kennedy, que tenía el eslogan de “Alianza para el Progreso”. Esto no es más que una brutal y grosera repetición de argumentos que prolongan las hazañas del colonialismo y del imperialismo desembozado, ahora realizadas por la vía del gobierno popular.
La violencia descomunal del Estado se ha desplegado con todo el colorido simbólico y toda la descarga física de la represión, con toda la descarnada fuerza de la imposición y toda la hipócrita conducta de la impostura. La espiral de la represión ha venido ascendiendo desde los comienzos mismos de la VIII marcha indígena hasta llegar a la descarga desorbitada de Chaparina, ha continuado con no menos intensidad durante la novena marcha, y sigue su curso con la instalación de “cuarteles ecológicos”, cuya nombre chocante no asombra a los gobernantes. Estamos ante un itinerario escabroso; la imposición de una consulta espuria, acompañada por su protocolo inductivo, que pregunta sobre la intangibilidad, promoviendo sin disimulo la carretera; la intervención de las brigadas de la consulta sin el consentimiento de las comunidades; la manipulación de la información, diciendo que consultaron a comunidades, cuando, en principio, solo lo hacían en el bloque siete, la zona de avasallamiento de los colonizadores, y después en las comunidades de los bordes, donde sólo se preguntaba a algunas familias y no a las comunidades, de una manera coercitiva y chantajista, sin informar, como corresponde, sobre el impacto ambiental, contando los resultados de una manera disparatada, que ya no se sabe qué son comunidades, qué son chacos y qué son familias. Todas estas coacciones descarriadas, que hubieran quedado en anécdotas si no conllevaran el dramatismo de las situaciones, expresan ilustrativamente las formas de la violencia desenvuelta y desbocada del gobierno extractivista. La verdad es que no entraron al interior de la TCO del TIPNIS, la resistencia indígena impidió que lo hagan. Por eso la desesperación y la búsquedas de salidas desfachatadas como consultar en Trinidad.
Ahora el gobierno ha decidido firmar la construcción del primer tramo, también dice que ya hay luz verde para construir toda la carretera, que comprende el tramo II y el tramo III. Ese y no otro era siempre el objetivo gubernamental; no le interesa para nada ni la Constitución, ni los objetivos del proceso, menos los derechos de las naciones y pueblos indígenas, mucho menos los derechos de la madre tierra. Todo lo que hace el gobierno y los órganos de poder del Estado, incluyendo el papel cómplice del órgano electoral y del órgano judicial, en el que se encuentra el Tribulan Constitucional, es la manifestación más cruda de la impostura y de la usurpación; la impostura de lo que dice representar, la usurpación de la voluntad de los movimientos sociales y naciones y pueblos indígenas originarios. Es también la más cruenta demostración de hasta dónde se puede llegar con la manipulación desenvuelta y la maniobra gubernamental, atravesando todo límite y develando los extremos de la compulsión del poder. Estamos ante gente que se ha quebrado moralmente, entonces no tiene tapujos ante nada, puede extralimitarse y usar sin discreción todos los recursos a su alcance. Estas conductas nos muestran los grados de una descomposición elevada, la gravedad y la extensión del diagrama del poder de la corrupción. Atraídos por el abismo y llevados por el instinto de muerte se encaminan al despeñadero. Toda esta gente, ya sin escrúpulos, mandó al cuerno la gran oportunidad histórica que abrió la lucha de los movimientos sociales y pueblos indígenas, la gran oportunidad histórica de la descolonización y de la construcción de un Estado plurinacional comunitario y autonómico, la oportunidad de una alternativa al capitalismo, a la modernidad y al desarrollo, el vivir bien.
La consulta espuria, por la violación sistemática a la estructura normativa y conceptual de la consulta con consentimiento, previa, libre e informada, establecida en los convenios internacionales y consagrados en la Constitución, es nula de pleno derecho. No avala, no legitima, no legaliza nada; es más, devela los vicios de nulidad y las acciones violatorias del gobierno. No hay luz verde para nada, hay luz roja. Hay prohibición por parte de las naciones y pueblos indígenas, por parte de la Constitución que protege el territorio indígena y parque, por parte de las leyes ambientales y los convenios internacionales. Hay luz roja pues se anuncia peligro. Peligro para el ecosistema del TIPNIS, peligro para los pueblos indígenas, amenazados de destrucción por el modelo extractivista, peligro de muerte del proceso, debido al desmantelamiento gubernamental de los contenidos del proceso y de la Constitución, peligro de descohesión para una sociedad amenazada por el diagrama de poder de la corrupción y por la economía política de la cocaína. Las comunidades indígenas del TIPNIS seguirán resistiendo, la responsabilidad del pueblo boliviano es defender el proceso, la Constitución, la madre tierra, el TIPNIS, contra un gobierno que está contra el proceso y la Constitución. Se acudirá a los tribunales internacionales para denunciar la violación de la Consulta con consentimiento, previa libre e informada, la violación de los derechos de las naciones y pueblos indígenas originarios y la violación de los derechos fundamentales.
¿Cuál es la muerte que está anunciada? Varias muertes, si el gobierno impone la carretera, la muerte del ecosistema del TIPNIS, de las comunidades indígenas del territorio indígena y parque; si el gobierno continua su recorrido al despeñadero, la muerte del proceso. Si continúa la corrosión de la corrupción y la economía política del chantaje, dentro de la cual prepondera la economía política de la cocaína, la descohesión de la sociedad boliviana. Por último, si el gobierno ocasiona todos estos derrumbamientos y destrucciones, encontrará su propio desfallecimiento en este itinerario lúgubre; los territorios acuáticos y boscosos del TIPNIS serán recuerdo y símbolo de su propio enterramiento.
Escrito por: Raúl Prada Alcoreza

El análisis es muy bueno
Es cierto lo que se expresa en el artículo, se está vulnerando los principios metodológicos de levantamiento de información, por la desesperación de no tener argumentos que confronten los activistas opositores.
Saludos
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