Claudia Espinoza I.
“Lo personal es político”. Nunca tan sabias las palabras de la feminista Simone de Beauvoir al referirse a la unidad que constituye la vida de las personas. Lo que se hace en privado se refleja en lo público y viceversa. Así se puede comprender la ética en las buenas o malas prácticas de discriminación que se destapan en la conducta de personajes famosos como Fidel Herrera Resseni, conocido en los vaivenes políticos de la vida nacional.
Resulta que el señor Herrera, honorable concejal de la Alcaldía de Sucre, hombre visible en la política de centro izquierda, por su militancia en el Movimiento Bolivia Libre, y precursor de la capitalía plena sucrense junto al Comité Interinstitucional (con Aideé Nava, Jaime Barrón y otros), fue acusado por violación de su propia hija. Ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, la víctima relató los pormenores del infierno que cruzó desde los 14 años.
Herrera ya fue citado por la Fiscalía en La Paz, donde declaró por tres horas y fue liberado mientras continúa el proceso en su contra. Se negó a declarar a los medios de comunicación, no difundió ninguna solicitada y silenciosamente se alejó tanto del Concejo Municipal como de su nuevo partido político, con el cual pretendía mantenerse en los círculos de poder sucrense.

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